Con una ciudad a rebosar de personas y con el colorido de una de las fiestas más genuinas de la ciudad, Linares ha celebrado sus Cruces de Mayo en el primer fin de semana de mayo con una nutrida participación en el tradicional concurso y con la presencia de cruces no participantes en muchos puntos de la urbe.
El buen tiempo ha acompañado a una de las celebraciones más importantes del año. Las Cruces de Mayo han vuelto a colorear el paisaje urbano de la ciudad en un fin de semana en el que ha primado la diversión y la felicidad de pequeños y mayores.
Un año más la presencia de las hermandades y cofradías de la ciudad ha sido vital para la sustentación y vertebración de una fiesta con raíces eminentemente religiosas. Tanto es así, que en esta edición del concurso la Cofradía de la Vera Cruz se ha alzado con la cruz de plata que representa el primer premio de los tres que se han repartido en la categoría principal.
Instalada en la calle Miguel Cobo del casco antiguo de la ciudad de las minas, la pomposa cruz de la Cofradía del Martes Santo ha conquistado el podio de un concurso que ha reunido a 18 cruces participantes, entre las que se encuentran la de la Cofradía del Nazareno, instalada en la céntrica Plaza de Colón, la cual se ha llevado el segundo premio, y la de la Parroquia de San Juan de Ávila del barrio del Cerro, premiada con el tercero. Del mismo modo, el accésit, este año, ha sido otorgado a la cruz de la barriada periférica de la Colonia del Sol.
Asimismo, en categoría infantil la ganadora ha sido la cruz presentada por los pequeños de la Asociación Vecinal Travesía de la Encina. Le ha seguido la Hermandad del Nazareno, la de la Santa Cena y Expiración.




