La corporación conmemora el auxilio atribuido al Cristo durante la peste de fiebre amarilla y eleva al Ayuntamiento una petición inspirada en precedentes históricos del Antiguo Régimen
En el marco de la conmemoración del 225 aniversario de la epidemia de fiebre amarilla de 1800, la Hermandad del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz de Tocina ha dado un paso significativo en la reivindicación de la memoria devocional de la localidad. La Junta de Gobierno de la corporación ha acordado elevar al Ayuntamiento de Tocina una petición formal para que sea otorgado a su Venerado Titular el título honorífico de Regidor Perpetuo, en recuerdo de la protección que los fieles atribuyen al Crucificado durante aquel trágico episodio sanitario.
La solicitud encuentra su fundamento en un documento histórico fechado en ese mismo año, en el que el cura prior de la parroquia de San Vicente Mártir dejó testimonio directo del auxilio recibido por la población. En sus palabras, “[…] se libertó de la peste por un favor particular qe sin duda se debe al SSmo. Christo dela Vera Cruz atendiendo alas críticas circunstancias y casos que ocurrieron […]”, reflejando así la percepción generalizada de un milagroso amparo divino frente a la epidemia que por entonces asolaba la comarca.
Aquella pandemia, originada en el Caribe y llegada a la península a través del comercio marítimo con las Indias, tuvo en Cádiz su primer gran foco, propagándose con rapidez por distintos puntos del sur peninsular. Tocina no escapó al azote de la enfermedad, aunque la documentación contemporánea sostiene que la villa fue preservada de mayores males gracias a la intercesión del Cristo de la Vera-Cruz.
Una propuesta enraizada en la tradición concejil
La hermandad ha querido vincular esta iniciativa al contexto histórico del Antiguo Régimen, época en la que se produjo el hecho conmemorado. Por ello, ha optado por solicitar la distinción de Regidor Perpetuo, una fórmula utilizada desde antiguo en múltiples municipios como símbolo de agradecimiento institucional hacia figuras sagradas protectoras de la población.
La propuesta toma como referencia los nombramientos ya concedidos en localidades como Cádiz, San Fernando, Algeciras, Loja, Almuñécar, Puerto Real y, en fechas muy recientes, en la sevillana villa de Olivares, entre otras. Esta nomenclatura de raigambre municipal, lejos de ser un título simbólico sin trasfondo, representa la voluntad de vincular la historia devocional con la identidad cívica del pueblo.
Desde la hermandad se insiste en que, si bien la propuesta ha partido de la corporación, el mérito no pertenece a esta, sino al pueblo fiel que durante siglos ha sostenido su devoción al Crucificado. “La hermandad –afirman– no es más que depositaria de un legado espiritual que pertenece a toda la comunidad. El título, si se concede, será testimonio de la piedad popular, no patrimonio exclusivo de la cofradía”.
Tramitación ya en curso
La iniciativa se encuentra actualmente en fase de tramitación administrativa, habiéndose formalizado la petición ante el consistorio, que deberá ahora evaluar su viabilidad conforme a los cauces legales y de protocolo municipal.
Con esta solicitud, la Hermandad de la Vera-Cruz aspira a que el nombre del Santísimo Cristo quede vinculado de manera perpetua al gobierno simbólico de la villa, en gratitud por aquella protección que, según la memoria de los tocineros, preservó a sus antepasados de la devastación de una de las mayores crisis sanitarias del siglo XIX.






