La Hermandad de las Aguas, una de las corporaciones históricas de la Semana Santa gaditana, ha adoptado una decisión de notable trascendencia para la configuración de su itinerario procesional de cara a la Semana Santa de 2026. En el cabildo extraordinario celebrado el viernes 17 de octubre, los hermanos presentes aprobaron, por mayoría, una modificación que altera de manera significativa la disposición de sus pasos: el San Juan Evangelista dejará de procesionar como entidad independiente y será incorporado al misterio del Cristo de las Aguas.
Hasta este momento, la imagen del discípulo amado recorría las calles de Cádiz desde la iglesia de Santa Cruz como paso autónomo, constituyendo, junto con los otros dos pasos de la hermandad, la única excepción en la ciudad donde una cofradía presentaba un cortejo compuesto por tres pasos. La decisión adoptada por los hermanos implica que esta singularidad desaparecerá, reduciendo la hermandad a un esquema de dos pasos, acorde con la práctica común en el resto de las corporaciones gaditanas.
En virtud de esta reorganización, la talla del San Juan Evangelista ocupará un espacio dentro del misterio del crucificado, sustituyendo la representación del discípulo que hasta ahora acompañaba de manera tradicional al Cristo de las Aguas. Este ajuste no solo modifica la estructura física del cortejo, sino que también refleja una deliberación consciente sobre la coherencia y la unidad visual de la procesión, manteniendo la esencia devocional y estética de la hermandad.
El San Juan Evangelista, patrono de la juventud y modelo del cristiano que, al consumarse la muerte del Maestro, recogió en su casa a la Madre tal y como Él le encomendó, es representado en la imagen titular que fue realizada por el escultor sevillano Antonio Eslava Rubio en 1951. Esta talla fue objeto de una restauración en 2005 a cargo del imaginero gaditano Luis González Rey, garantizando así su conservación y su perdurabilidad dentro del patrimonio artístico y devocional de la hermandad.
Junto a la imagen titular, el cortejo contaba con un primer paso de la Asociación de Discípulos de San Juan Evangelista, de pequeñas dimensiones, que fue tallado en estilo barroco por Antonio Martín en 1976. Esta obra complementaba la presencia de San Juan en la procesión, aportando un elemento de carácter devocional y ornamental, que reforzaba la singularidad del cortejo y la identificación de la corporación con la figura del discípulo amado.
La resolución adoptada durante el cabildo extraordinario pone de manifiesto la capacidad de autogobierno de los hermanos y su disposición a efectuar cambios que, sin comprometer la identidad histórica de la corporación, buscan optimizar la presentación de los pasos y su armonía escénica en el itinerario urbano. La modificación, aprobada con mayoría, evidencia un consenso reflexionado, fruto de la deliberación colectiva en el seno de la hermandad, que prioriza la consolidación del misterio central y la preservación de la solemnidad de su manifestación pública.
Pese a todo, esta determinación ha sido recibida con gran tristeza por parte de numerosos cofrades gaditanos, quienes consideraban que la presencia del San Juan Evangelista en un paso independiente constituía una seña de identidad de la Corporación y de toda la Semana Santa de la ciudad de la plata, aportando singularidad y carácter propio al cortejo procesional.
Con este nuevo esquema, la Hermandad de las Aguas mantiene intacta su tradición devocional y su relevancia en la Semana Santa gaditana, pero con un cortejo más equilibrado y estructurado, asegurando que cada elemento cumpla un propósito claro en la narración visual y litúrgica de la procesión. El San Juan Evangelista, ahora integrado en el misterio del Cristo de las Aguas, continuará desempeñando su papel esencial, aunque desde una posición que refuerza la cohesión simbólica del conjunto.





