La Hermandad de los Dolores ha aclarado, a través de un comunicado oficial, que la composición de la cuadrilla de costaleros del paso de la Virgen de los Dolores para el año 2026 responde únicamente a criterios técnicos, descartando de forma categórica cualquier otra motivación. Según expone la junta de gobierno, la decisión se ha adoptado “exclusiva y estrictamente por razones técnicas y de seguridad bajo el criterio profesional del cuerpo de capataces”, lo que ha determinado que varios aspirantes no hayan podido formar parte del equipo, entre ellos una joven cuya situación ha generado especial repercusión.
Aspirantes excluidos por exceso de demanda y exigencias físicas
La corporación insiste en que el caso no es aislado ni excepcional, ya que también diversos aspirantes varones han quedado fuera, en un contexto donde el número de candidatos supera habitualmente las plazas disponibles. En relación con Nerea Mesa Rodríguez, la joven que ha expresado públicamente su malestar y cuya situación ha suscitado el interés del Ministerio de Igualdad, la hermandad precisa que la exclusión se debió a una cuestión de talla, al no alcanzar la altura requerida para integrarse en la misma trabajadera junto al resto de costaleros asignados.
Supervisión diocesana y adecuación a la normativa vigente
El comunicado destaca igualmente que todo el proceso ha sido conocido y refrendado por la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías, organismo que, según se indica, ha verificado que la selección se ajusta tanto a la normativa eclesiástica vigente como a los estatutos internos de la corporación. De este modo, se garantiza —según la hermandad— el respeto a todos los hermanos y hermanas, así como la correcta aplicación de los criterios establecidos.
Llamamiento al respeto ante la polémica generada
Ante la interpretación pública del caso, la hermandad ha manifestado que “lamenta profundamente la lectura errónea que se ha realizado de esta situación”, al tiempo que pone en valor el compromiso de la joven afectada. En este sentido, la corporación solicita respeto hacia la institución y hacia todos los implicados, apelando a la necesidad de preservar un clima de paz y espiritualidad acorde con la naturaleza de la vida cofrade.
Un precedente en 2007 y la regulación de las cuadrillas
El comunicado evoca además un episodio ocurrido en 2007, que guarda cierta relación con la controversia actual, aunque no resulta equiparable en sus circunstancias. En aquella ocasión, dos costaleras que habían participado bajo el paso presentaron sus quejas, lo que motivó que, con posterioridad, los hermanos aprobaran una modificación del reglamento interno. Desde entonces, se establece que las cuadrillas deben configurarse de forma no mixta, es decir, integradas exclusivamente por hombres o únicamente por mujeres, evitando así combinaciones en un mismo equipo.





