La pieza será presentada el lunes 23 de junio y ha sido realizada con bordados antiguos rescatados por el taller de Dolores Fernández sobre diseño de Miguel Clarós
La Hermandad de Montesión vivirá el próximo lunes 23 de junio, a partir de las 20:30 horas, un emotivo acto en su capilla de la calle Feria con la presentación de un nuevo mantolín bordado en oro fino para su imagen titular de Nuestro Señor Orando en el Huerto. La pieza, ejecutada con meticulosa maestría en los talleres de Dolores Fernández, responde a un diseño original del artista Miguel Clarós, quien ha concebido la obra respetando el carácter clásico de la iconografía del Señor.
El nuevo bordado no parte de cero. Los ricos motivos ornamentales que lo componen han sido rescatados de antiguos estandartes pertenecientes a la corporación, lo que otorga a la pieza un valor añadido tanto artístico como devocional. Estos fragmentos han sido cuidadosamente adaptados sobre una base de terciopelo morado de nueva factura, símbolo de la Pasión y color tradicional en el ajuar penitencial de la Semana Santa sevillana.
La iniciativa, que supone un paso más en el continuo empeño de la Hermandad por preservar y dignificar el patrimonio sacro, ha sido posible gracias al compromiso de dos hermanos impulsores del proyecto, así como a la generosidad de un amplio grupo de cofrades y devotos que han contribuido económicamente mediante donaciones voluntarias.
Este trabajo forma parte de un proyecto más amplio que se verá completado próximamente con la confección de una nueva toca de salida para la Virgen del Rosario, titular dolorosa de la corporación del Jueves Santo. Con este conjunto, Montesión continúa engrandeciendo el ajuar de sus Sagrados Titulares y reafirma, una vez más, su sensibilidad patrimonial y el fervor con el que cuida cada detalle de su estética devocional.
La Hermandad ha querido hacer público su agradecimiento a todos los que han hecho posible esta obra, que no solo enriquecerá las vestimentas del Señor, sino también la historia viva de una devoción que se transmite generación tras generación en uno de los enclaves más tradicionales de la Semana Santa sevillana.





