La Hermandad de Montserrat presenta la papeleta de sitio para la Semana Santa de 2026 con una propuesta de fuerte carga simbólica

La Hermandad de Montserrat de Sevilla ha dado a conocer la papeleta de sitio correspondiente a la Semana Santa de 2026, una obra que se integra dentro del proyecto artístico titulado «Montserrat. Papeleta de sitio y boceto, segunda propuesta», concebido como una reflexión plástica y espiritual en torno al misterio central de la corporación.

Autoría y concepción artística de la obra

La creación lleva la firma de Luis Manuel Sánchez Marchena, conocido artísticamente como Luis de la Pura, quien plantea una propuesta en la que lenguaje plástico y discurso teológico convergen para ofrecer una visión profundamente emocional del relato evangélico. La obra se presenta como una interpretación contemporánea, fiel a la iconografía devocional, pero alejada de planteamientos rígidos o meramente descriptivos.

Formato, técnica y soporte empleados

Ejecutada en formato vertical A3, con unas dimensiones de 30 por 40 centímetros, la papeleta está realizada en grafito y acuarela sobre papel Arches de 300 gramos, posteriormente encolado en tabla y finalizado con pintura al agua en tono hueso, una elección técnica que refuerza la sensación de materia viva y de temporalidad suspendida.

La cruz como estructura viva del diseño

La composición se articula en forma de cruz, entendida no como un elemento geométrico o rígido, sino como una cruz emocional, orgánica y dinámica, construida a partir de manchas, transparencias y gestos propios de la acuarela. En esta obra, la cruz no se impone visualmente, sino que emerge de manera natural del diálogo entre las figuras representadas.

El Cristo de la Conversión como eje central

En el centro de la composición se sitúa el Santísimo Cristo de la Conversión, coronado de espinas y potencias de plata, con un rostro marcado por el dolor y la entrega, representado desde una humanidad herida y sincera. La pincelada, violenta y casi desgarrada, se acompaña de salpicaduras y contrastes cromáticos que intensifican el dramatismo del instante. No se trata de un Cristo idealizado, sino de una figura luminosa en medio del caos, que establece un gesto dialogante dirigido hacia su Madre.

Las figuras que completan el relato iconográfico

En los extremos de la cruz que estructura el diseño aparecen, a la derecha, Nuestra Señora de Montserrat, y a la izquierda, Santa María Magdalena. La Virgen se muestra con una expresión de serena aceptación, casi suspendida en el tiempo, mientras que la Magdalena aparece penitente y doliente, pero firme y recogida, encarnando la fidelidad y el amor que permanece incluso en el sufrimiento.

Color, atmósfera y significado atemporal

El conjunto se desarrolla mediante una paleta dominada por ocres, azules, turquesas y dorados, colores que brotan desde lo alto del soporte y generan una atmósfera de tiempo detenido, sin referencias espaciales concretas. La escena no se sitúa en un pasado cerrado, sino que se proyecta como un presente eterno, utilizando de forma coherente el lenguaje plástico característico del autor.

Una obra sobre el sacrificio y el amor compartido

La papeleta plantea una lectura profunda del misterio de la Cruz, entendida no solo como lugar de encuentro, sino también como espacio de sacrificio, redención y dolor compartido. El discurso visual se apoya en la relación entre las figuras, subrayando el amor que no desaparece incluso en el momento de mayor entrega.

El espacio funcional dentro de la composición

De acuerdo con la naturaleza y el propósito de la obra, el diseño reserva un espacio central en blanco, destinado a los datos de la corporación, del hermano y de su lugar dentro de la cofradía, integrando así la funcionalidad litúrgica y organizativa en el propio discurso artístico.

El boceto de la segunda propuesta

Como complemento, se ha presentado el boceto de la segunda propuesta, centrado en el paso de misterio del Cristo de la Conversión del Buen Ladrón. Esta pieza parte de un transfer de una antigua fotografía, posteriormente intervenida manualmente con grafito y acompañada de su correspondiente título, configurando una visión majestuosa y respetuosa del conjunto escultórico.