La Hermandad de Pasión de Dos Hermanas se despide de la Banda de Santa Ana después de cuatro décadas de sendero compartido

La Hermandad de Pasión de Dos Hermanas ha hecho pública su despedida de la Banda de Santa Ana, poniendo fin a una relación que se ha prolongado durante cuatro décadas y que ha quedado estrechamente ligada a la historia de la corporación y a las estaciones de penitencia del Martes Santo. La formación musical ha acompañado durante estos años a Nuestra Madre y Señora del Amparo, poniendo sus marchas al servicio de una relación construida a lo largo de cuarenta años de música, devoción, recuerdos y vivencias compartidas.

La corporación nazarena ha querido subrayar la dimensión de un vínculo que, por su duración, trasciende ampliamente el terreno de lo estrictamente musical. Cuatro décadas de acompañamiento han convertido a la Banda de Santa Ana en parte de la memoria de la Hermandad, después de haber puesto música a numerosos momentos vinculados a la estación de penitencia y al caminar de Nuestra Madre y Señora del Amparo por las calles de Dos Hermanas.

Cuatro décadas de música junto al Amparo

En su comunicado, la Hermandad de Pasión ha destacado que cuarenta años de historia no pueden condensarse en unas pocas líneas, evocando los Martes Santos compartidos y todas aquellas experiencias que han ido conformando una relación prolongada durante cuatro décadas. La música de la banda, señala la corporación, terminó convirtiéndose en una suerte de oración tras Nuestra Madre y Señora del Amparo, acompañando su caminar a través de las distintas generaciones que han formado parte de la Hermandad.

La corporación ha querido agradecer especialmente cada nota, cada esfuerzo y cada estación de penitencia, así como la aportación de la formación musical a esos momentos que permanecerán vinculados para siempre a la memoria de la Hermandad. Más allá de las marchas interpretadas, la Banda de Santa Ana ha sido considerada durante este tiempo parte de la propia historia de la corporación y de la devoción en torno a su titular mariana.

Ese vínculo se ha construido, según la Hermandad, alrededor de una forma compartida de caminar junto a María, convirtiendo el acompañamiento musical en un elemento inseparable de numerosas vivencias acumuladas durante estas cuatro décadas.

Una nueva etapa junto a San Esteban

La despedida se produce ante el comienzo de una nueva etapa para la Banda de Santa Ana junto a la Hermandad de San Esteban, circunstancia ante la que Pasión de Dos Hermanas ha querido trasladar públicamente sus mejores deseos a la formación.

La corporación nazarena ha expresado su deseo de que esta nueva andadura esté marcada por los éxitos, los momentos inolvidables y la misma ilusión, entrega y cariño que, según recuerda, han caracterizado el acompañamiento de la banda a Nuestra Madre y Señora del Amparo durante todos estos años.

La despedida, por tanto, no se plantea desde el olvido de lo vivido, sino desde el reconocimiento de una trayectoria compartida que la Hermandad considera imposible desligar de su propia historia. Cuarenta años de música y devoción no desaparecen con la finalización de una etapa, sino que permanecen en la memoria de quienes protagonizaron y vivieron aquellos Martes Santos.

Una huella que permanece en la historia de Pasión

La Hermandad ha incidido precisamente en esa dimensión emocional al señalar que las cuatro décadas de relación permanecerán para siempre en la historia de la corporación y, especialmente, en el corazón de quienes tuvieron la oportunidad de escuchar a la Banda de Santa Ana tras su Virgen.

El comunicado concluye poniendo este nuevo camino bajo la protección de Nuestra Madre y Señora del Amparo, a quien la corporación pide que acompañe a la formación musical, bendiga su música y guíe el nuevo sendero que ahora comienza, después de haber guiado durante tantos años su caminar junto a la Hermandad de Pasión.

Con admiración, cariño y gratitud, la corporación nazarena ha cerrado así una relación de cuarenta años con un mensaje tan sencillo como elocuente: «Gracias por estos cuarenta años».