La Hermandad de San Esteban incorpora al ajuar de la Virgen una nueva toca de sobremanto

Un gesto devocional en torno a la Madre de los Desamparados

En el transcurso de la función solemne de Cristo Rey, celebrada en la mañana de hoy, la Hermandad de San Esteban ha vivido un momento especialmente significativo: la bendición de una nueva toca de sobremanto destinada a María Santísima Madre de los Desamparados, una pieza que pasa desde este instante a integrarse de manera estable en su ajuar.

El estreno de esta obra ha sido posible gracias a la donación conjunta de las camareras actuales y de quienes desempeñaron esta labor en el pasado, un gesto que la corporación ha recibido como un acto de afecto, lealtad y continuidad hacia la devoción de la Virgen. La Hermandad ha expresado públicamente su gratitud por esta contribución, subrayando el valor emocional que encierra.

Una pieza concebida para perdurar

La toca, diseñada y bordada por Jesús Castizo, se presenta como una aportación de carácter profundamente simbólico. El autor ha ejecutado la obra mediante un proceso minucioso que combina técnica, sensibilidad y un tratamiento ornamental acorde con la estética que caracteriza a la Madre de los Desamparados.

Al incorporarse al ajuar, la pieza adquiere un lugar reservado dentro del patrimonio devocional de la corporación, convirtiéndose en testimonio de la relación afectiva que une a las camareras con la imagen que sirven. Su presencia enriquecerá las futuras vestimentas de la Virgen, especialmente en aquellos cultos que requieren una presentación de mayor solemnidad.

Reconocimiento a un gesto que trasciende lo material

La Hermandad ha querido destacar que esta donación no constituye únicamente la entrega de una obra textil, sino que simboliza la dedicación constante de quienes cuidan de la Virgen. El ofrecimiento, descrito por la propia corporación como un “cariñoso gesto”, pone de manifiesto la dimensión humana y devocional que subyace a la labor de las camareras, cuyo vínculo con la Madre de los Desamparados se prolonga más allá de lo cotidiano.

Con esta nueva pieza, San Esteban refuerza la custodia de su patrimonio y, al mismo tiempo, renueva la expresión de amor filial hacia la Virgen, especialmente en un día marcado por la celebración de la realeza de Cristo, en el que la Hermandad ha podido unir liturgia, tradición y gratitud en un mismo acto.