San Pablo y Los Gitanos desmontan los rumores: “Todo se desarrolló con absoluta normalidad”
Las hermandades de San Pablo y Los Gitanos han salido al paso de las informaciones difundidas en medios de comunicación y redes sociales, que apuntaban a un supuesto conflicto durante el pasado Lunes Santo, cuando la cofradía de San Pablo se refugió en el Santuario de los Gitanos debido a la amenaza de lluvia. Ambas corporaciones han emitido comunicados oficiales en los que niegan categóricamente cualquier tipo de incidente o tensión durante aquel episodio.
Desde San Pablo se ha querido dejar claro que la entrada en el templo fue “organizada y sin incidencias”, agradeciendo públicamente la respuesta fraternal y generosa de la Hermandad Sacramental de Los Gitanos, que ofreció todas las facilidades para garantizar la seguridad y bienestar de los hermanos, músicos y demás integrantes del cortejo.
Además, la corporación ha lamentado la difusión de versiones inexactas de los hechos, subrayando que este tipo de contenidos pueden perjudicar injustamente a ambas hermandades. En su comunicado, hace un llamamiento a la responsabilidad y al rigor informativo, especialmente cuando se trata de sucesos vividos por miles de personas y de gran repercusión pública.
Por su parte, la Hermandad de Los Gitanos ha calificado de “rotundamente falsas” las acusaciones que apuntaban a que se impidió el acceso de miembros de la Agrupación Musical Virgen de los Reyes, que acompañaba al paso de misterio de San Pablo. Según aclaran, todos los componentes del cortejo entraron cuando la diputación mayor de gobierno de la cofradía invitada lo indicó, sin ningún tipo de restricción o negativa.
Los Gitanos también han condenado las publicaciones que han contribuido a extender un relato distorsionado de lo ocurrido, reafirmando que su única preocupación fue colaborar y atender con hospitalidad a los hermanos de San Pablo, como corresponde entre corporaciones de fe.
Ambas hermandades concluyen sus mensajes apelando a los valores de la fraternidad, el respeto y la verdad, que consideran esenciales en la vida cofrade. El Lunes Santo, insisten, debe recordarse como una jornada de cooperación y responsabilidad compartida, y no como una controversia inexistente alimentada por desinformación.





