La Hermandad de San Roque celebrará el próximo 18 de diciembre, fecha especialmente significativa para la corporación, la inauguración oficial de la rotulación de la plaza dedicada al Santo Crucifijo de San Agustín, un reconocimiento que ha sido posible gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Sevilla y del Distrito Nervión.
Este acto culmina el proceso iniciado en noviembre de 2024, cuando el pleno municipal aprobó diversas nominaciones de vías públicas en distintos distritos de la ciudad. Entre las nuevas denominaciones figuraba la antigua Plaza Tívoli, ubicada en la confluencia de Luis Cardoso, Lope de Vega y Amador de los Ríos, que pasó a recibir oficialmente el nombre de Plaza del Santo Crucifijo de San Agustín.
El título rinde homenaje a una imagen cuya historia ha marcado profundamente la espiritualidad y la memoria de la Hermandad. El Santo Crucifijo de San Agustín, origen de gran devoción en Sevilla, es una obra anónima del siglo XIV que quedó destruida durante la Guerra Civil española. La talla que hoy se venera es la reproducción realizada en 1944 por el escultor Agustín Sánchez Cid, quien buscó devolver a la ciudad una imagen fiel al crucificado medieval perdido en el incendio de 1936.
El vínculo entre el crucificado y la Hermandad de San Roque se remonta al siglo XIX, cuando los monjes agustinos fueron expulsados de su convento y legaron la imagen a la Parroquia de San Roque. A lo largo de aquella centuria, el Cristo procesionó de múltiples maneras: en solitario, acompañado por la Magdalena, con la Virgen y San Juan, e incluso con una centuria de armados en el Miércoles Santo de 1826. En esa ocasión, la Virgen de Gracia presentó como novedad una corona y una saya bordada.
El crucificado continuó participando en la Semana Santa hasta 1896, quedando luego reservado a salidas puntuales que solían realizarse una vez por década, siendo la última en 1926. La actual talla, obra ya mencionada de Sánchez Cid, reproduce fielmente la que databa de la primera mitad del siglo XIV y desapareció en el incendio de 1936.
Desde 1990, la Hermandad de San Roque posee oficialmente el título y la advocación del Santo Crucifijo de San Agustín, concedidos por la Vicaría General, un reconocimiento que subraya el legado histórico y devocional que ahora queda reflejado en la denominación de la nueva plaza.





