La Hermandad del Amor de Sevilla atraviesa una jornada de luto tras comunicar el fallecimiento de Julia Candau Vorcy, quien ha muerto a los 89 años. La corporación pierde así a una de sus hermanas más representativas, actual hermana número 2, cuya biografía quedó profundamente unida a la historia reciente de la institución gracias a una vida dedicada al servicio de la cofradía y, de manera muy especial, a la devoción por Nuestra Señora del Socorro.
La noticia ha suscitado el pesar de la corporación, que ha querido destacar el legado de una mujer cuya presencia fue constante durante décadas y cuya entrega convirtió su nombre en un referente dentro de la Hermandad. Hija, hermana y tía de hermanos mayores, su trayectoria estuvo marcada por una implicación permanente en la vida de la corporación, colaborando de forma desinteresada en todas aquellas tareas que requerían de su ayuda.
Una dedicación ininterrumpida a la Virgen del Socorro
La vinculación de Julia Candau con la dolorosa titular del Amor ocupó un lugar central durante toda su vida. Durante más de treinta años desempeñó la responsabilidad de camarera de Nuestra Señora del Socorro, una labor desarrollada con esmero, dedicación y una atención constante hacia todo aquello relacionado con la imagen mariana. La Hermandad ha subrayado que ejerció esta misión con absoluta generosidad y un profundo sentido del servicio.
Ese compromiso con la Virgen se remontaba a su juventud. Con apenas 20 años, fue la madrina de la bendición del manto procesional de Nuestra Señora del Socorro, celebrada el Domingo de Pasión de 1957, un acontecimiento que marcó el inicio de una relación aún más estrecha con una de las piezas patrimoniales más significativas de la corporación. A lo largo del tiempo permaneció vinculada a ese manto como benefactora y, ya en fechas recientes, integró la comisión creada para supervisar su restauración.
Presencia activa en el gobierno de la corporación
Su vocación de servicio también quedó reflejada en la gestión de la Hermandad. Entre 2019 y 2022 formó parte de la Junta de Gobierno, donde desempeñó el cargo de fiscal durante el primer mandato del actual hermano mayor, Juan Cruzado Candau. Desde esa responsabilidad continuó aportando el mismo compromiso, disponibilidad y espíritu de entrega que habían caracterizado toda su trayectoria dentro de la institución.
La Hermandad ha resaltado igualmente que su discreción, su permanente disposición para colaborar y su capacidad de trabajo la convirtieron en un ejemplo para numerosas generaciones de hermanos, dejando una huella difícil de olvidar en la vida cotidiana de la corporación.
Impulsora de una de las tradiciones navideñas de la Hermandad
Entre las iniciativas en las que dejó una impronta especial figura el Nacimiento que cada año instala la Hermandad ante el altar de sus Sagrados Titulares. Julia Candau fue una de las principales impulsoras de este montaje, dando una nueva utilidad a las figuras secundarias del paso de misterio de la Sagrada Entrada en Jerusalén y contribuyendo a consolidar una tradición que, con el paso de los años, ha adquirido un profundo significado para los hermanos.
Oraciones por su eterno descanso
Ante esta pérdida, la Junta de Gobierno ha solicitado a todos los hermanos que encomienden el alma de Julia Candau Vorcy en sus oraciones, expresando su confianza en que el Señor de la Sagrada Entrada en Jerusalén, el Cristo del Amor y Nuestra Señora del Socorro la hayan acogido ya en la gloria eterna.
Con su fallecimiento desaparece una figura cuya vida quedó inseparablemente unida a la Hermandad del Amor, una mujer que dedicó décadas de trabajo silencioso al cuidado de su patrimonio, al servicio de la corporación y al fortalecimiento de la devoción hacia Nuestra Señora del Socorro, dejando un legado que permanecerá en la memoria de quienes compartieron con ella la vida de la hermandad.





