La corporación someterá a la aprobación de los hermanos la propuesta de conservación elaborada por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico para una de las grandes obras de Juan de Mesa
La Hermandad del Amor ha anunciado oficialmente la convocatoria del Cabildo General Extraordinario en el que serán presentadas y sometidas a consideración de sus hermanos las propuestas relativas a la intervención y conservación del Santísimo Cristo del Amor, una cita de extraordinaria relevancia patrimonial, artística y devocional para el futuro de una de las imágenes más sobresalientes de la imaginería barroca sevillana. La reunión tendrá lugar, D.m., el próximo lunes 15 de junio de 2026, en la Iglesia Colegial del Divino Salvador de Sevilla, con acceso habilitado por las dependencias de la calle Villegas.
La convocatoria se produce después de que la Junta de Gobierno aprobara oficialmente esta decisión durante el Cabildo de Oficiales celebrado el pasado 19 de mayo, dando así continuidad al procedimiento interno destinado a trasladar al conjunto de hermanos una propuesta de actuación elaborada por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), organismo de referencia en materia de conservación patrimonial, restauración artística, análisis científico y protección del legado histórico andaluz.
Una convocatoria reservada a hermanos con derecho a participación
La corporación ha señalado que el cabildo queda convocado conforme a lo establecido en sus Reglas, quedando citados los hermanos y hermanas mayores de 18 años, con al menos un año de antigüedad en la Hermandad y que se encuentren al corriente de sus obligaciones corporativas.
El encuentro se celebrará a las 20.45 horas en primera convocatoria y a las 21.15 horas en segunda convocatoria, desarrollándose en el interior del Salvador. Antes del inicio formal del cabildo, la hermandad ha precisado que se rezarán las correspondientes preces receptivas por las almas de los hermanos difuntos, en continuidad con la tradición espiritual que acompaña este tipo de encuentros corporativos.
El orden del día quedará centrado exclusivamente en un único asunto: la presentación al Cabildo General de la propuesta de intervención y conservación del Santísimo Cristo del Amor, formulada por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, para su consideración y aprobación, si procede, por parte de los hermanos.
Una intervención centrada en la conservación estructural y la recuperación de la policromía histórica
El proyecto diseñado por el IAPH contempla una compleja actuación de carácter conservador, estructural y técnico destinada a garantizar la estabilidad material y la correcta preservación futura del Crucificado. En una primera fase, el plan propone intervenir sobre el soporte estructural de la talla mediante la recolocación y adhesión de fragmentos de la corona, además del tratamiento de grietas, fisuras y fendas detectadas en la madera, actuaciones concebidas para reforzar la integridad física del conjunto escultórico.
La propuesta establece además un criterio de actuación especialmente restrictivo en materia de reintegración volumétrica, indicando que únicamente serán restituidos aquellos elementos respecto a los cuales existan evidencias gráficas, documentales o fotográficas fiables que permitan acreditar con seguridad su morfología original. En ausencia de esta certeza documental, las pérdidas detectadas serían debidamente registradas y documentadas, pero no reintegradas materialmente.
En lo relativo a la policromía histórica, el proyecto prevé inicialmente una fase de limpieza superficial, orientada a retirar acumulaciones de polvo, suciedad ambiental y residuos depositados sobre la imagen, al tiempo que se procederá a la fijación puntual de estratos policromos inestables con riesgo de desprendimiento, garantizando así la seguridad material del proceso de conservación.
La eliminación de repintes y barnices oscuros, uno de los aspectos centrales de la propuesta
Uno de los puntos más relevantes del documento técnico se refiere a la limpieza integral de la policromía original, actuación destinada a eliminar repintes históricos, barnices oscurecidos y elementos añadidos en intervenciones anteriores, considerados por el estudio como capas ajenas a la concepción inicial de la obra y potencialmente perjudiciales tanto para la lectura estética como para futuras labores de conservación.
Según el planteamiento presentado, estas capas añadidas impiden una correcta penetración de adhesivos y dificultan procesos posteriores de fijación, consolidación y estabilización, al tiempo que generan una evidente distorsión cromática sobre la apariencia original de la talla. La intervención perseguiría así recuperar, dentro de criterios estrictamente conservativos, el valor visual y artístico concebido por su autor, aproximando la imagen a su formulación primitiva.
No obstante, antes de acometer cualquier retirada de material añadido, el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico plantea la realización de catas, ensayos y pruebas controladas de limpieza, complementadas con análisis físicos y estudios de laboratorio especializado, destinados a evaluar la respuesta de los distintos materiales y garantizar que los métodos empleados no produzcan fenómenos de reblandecimiento, debilitamiento estructural o alteraciones mecánicas sobre la policromía original.
El documento contempla igualmente un escenario de cautela técnica, estableciendo que, en caso de detectarse riesgos durante la intervención, la actuación podría limitarse exclusivamente a una limpieza superficial básica, restringida a la eliminación de polvo, grasas, hollín y residuos devocionales, junto a pequeñas actuaciones de fijación puntual en zonas con riesgo de pérdida pictórica.
Un proceso acompañado de difusión patrimonial y reintegración estética
La propuesta incorpora además la necesidad de favorecer la difusión pública de los resultados derivados de la intervención entre el conjunto de personas vinculadas a la contemplación de la imagen, promoviendo una mejor comprensión del nuevo discurso visual y patrimonial derivado del proceso conservador.
Una vez completadas las fases técnicas de estabilización y limpieza, el proyecto prevé finalmente la reintegración de estratos de preparación y policromía, actuación destinada a restablecer la necesaria uniformidad formal y visual del conjunto, favoreciendo una adecuada lectura artística, comprensión estética e interpretación devocional del Crucificado.
Una obra capital de Juan de Mesa nacida en el corazón del barroco sevillano
El Santísimo Cristo del Amor constituye una de las grandes creaciones de Juan de Mesa y Velasco, figura esencial de la escultura barroca española y uno de los máximos exponentes de la imaginería sevillana del siglo XVII. La documentación histórica sitúa el origen de la imagen en el año 1618, cuando la entonces fusionada Hermandad de la Sagrada Entrada en Jerusalén y del Amor de Cristo formalizó el encargo escultórico a través del mayordomo Juan Francisco de Alvarado.
El contrato, firmado el 13 de mayo de 1618, detallaba que la talla debía ejecutarse en madera de cedro, mientras que la cruz habría de realizarse en madera de borne, estableciendo además unas dimensiones determinadas y un precio de mil reales, equivalentes a treinta y cuatro mil maravedíes. El texto contractual incluía un compromiso extraordinariamente estricto por parte del escultor, quien asumía la obligación de realizar la imagen personalmente, sin intervención de oficiales, comprometiéndose además a no abandonar la obra hasta concluirla “en toda perfesión”.
Los primeros trabajos fueron desarrollados en el taller abierto por el imaginero en la antigua Cañaverería, actual calle Joaquín Costa, enclave desde el que Juan de Mesa desarrolló una parte esencial de su producción artística. Posteriormente, el 4 de junio de 1620, quedó formalizada la carta de pago correspondiente tras la entrega definitiva de las imágenes encargadas.
El primer crucificado de Juan de Mesa y una de las cumbres de la imaginería hispalense
La trascendencia histórica del Cristo del Amor se ve acrecentada por tratarse del primer crucificado realizado por Juan de Mesa, circunstancia que multiplica su valor histórico, artístico, patrimonial y simbólico dentro del panorama de la escultura procesional andaluza.
La talla, de 1,81 metros de altura, ha sido considerada por numerosos especialistas como una auténtica obra maestra del barroco sevillano, llegando a ser definida por la historiografía artística como un “Laoconte cristiano” por la monumentalidad anatómica, el dramatismo contenido y la poderosa intensidad expresiva que emana de la composición.
El historiador José Hernández Díaz, en su obra Juan de Mesa publicada en 1972, calificó el Crucificado como “una de las obras más interesantes e importantes del arte sevillano”, destacando la inscripción triangular de la figura sostenida sobre tres clavos, el diálogo compositivo con el Cristo de la Clemencia de Juan Martínez Montañés y la profundidad de las gubias empleadas por Mesa para intensificar los efectos de claroscuro y el lenguaje dramático del barroco.
Los estudios artísticos han subrayado igualmente la extraordinaria capacidad de la imagen para conjugar naturalismo, corporeidad, espiritualidad, dramatismo y trascendencia sobrenatural, además de conservar de forma mayoritaria su encarnadura original, en la que continúan siendo visibles signos asociados a las hipóstasis cadavéricas, reforzando así el valor excepcional de una obra concebida tanto para el culto interno como para la evangelización pública en las calles de Sevilla.





