Córdoba se prepara para vivir una jornada de especial solemnidad con motivo de la Festividad de Nuestra Señora Reina de los Ángeles en sus Misterios Gozosos, advocación letífica titular de la Hermandad del Císter, que este año volverá a congregar a hermanos y devotos en el Convento del Santo Ángel (Capuchinos).
El programa litúrgico comenzará el sábado 2 de agosto, cuando el Santísimo Sacramento permanezca expuesto en el Altar Mayor de la iglesia conventual desde las 10:30 hasta las 13:00 horas. Por la tarde, a las 18:00 horas, se reanudará la adoración con la Exposición del Santísimo, el rezo de Vísperas y Santo Rosario, seguidos de la Bendición y Reserva. El día culminará a las 20:00 horas con la Santa Misa con homilía, presidida por el R. P. Fray Francisco Martínez Melero, O.F.M. Cap., Guardián del convento. Desde este año, la Virgen estará expuesta en besamanos para recibir la adoración de los fieles.
La preparación espiritual de la festividad incluirá, además, la atención sacramental por parte de los Hermanos Menores Capuchinos, que estarán disponibles para confesiones desde la tarde del 1 de agosto, así como durante toda la jornada principal del día 2.
Un exorno excepcional para la Reina de los Ángeles
Coincidiendo con su festividad, la Virgen Reina de los Ángeles se presenta vestida por Antonio Villar Moreno, luciendo el mismo atuendo que protagonizó el cartel de la Peregrinación Jubilar a la Catedral de Córdoba, obra de Carmen Bernal.
La imagen luce saya bordada en oro sobre tisú de plata de Joaquín Ojeda, con el pelícano eucarístico como motivo central, y estrena un fajín hebraico realizado con damascos, sedas y brocados antiguos, donado por los hermanos Danvila Hidalgo. Se complementa con manto de brocado valenciano dorado, estrenado en 2005, y la toca sobremanto bordada en oro fino por Ojeda en 1983.
El conjunto se remata con la Corona de las Estrellas, una obra única del orfebre Juan Kiernan, recientemente restaurada con el apoyo de la Diputación de Córdoba 2024, recuperando el brillo original de esta joya rococó con ráfaga trilobulada, concebida como un conjunto indivisible junto a la ráfaga de Mogaly (2001) y la corona del Niño Jesús, también obra de Kiernan.
El Niño Jesús, talla de Rafael Barbero, viste túnica granate bordada en oro y sedas por las Madres Filipensas en 1984, decorada con ángeles en marfil tallados por Kiernan, completando así el armonioso exorno que enmarca esta celebración mariana.





