En el marco de los actos conmemorativos del Cincuentenario de la Bendición de Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas, la Muy Humilde y Antigua Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas anuncia el estreno del documental titulado “Cincuenta años de Tristezas”, una obra audiovisual que repasa con profundidad la trayectoria devocional, artística y humana de la venerada imagen mariana desde su incorporación a la corporación cordobesa.
El documental, que será presentado el próximo 15 de noviembre a las 19:00 horas en la sala de audiovisuales del Colegio San Francisco de Sales —acceso por la puerta destinada a antiguos alumnos—, ofrece un recorrido por la historia de la Virgen a través de los testimonios de quienes mejor la conocen. Intervienen en él antiguos y actuales Hermanos Mayores, los protagonistas que gestionaron su adquisición en Écija en 1975, así como devotos con vivencias personales junto a Ella. La entrada al acto será libre y gratuita, y la Hermandad invita especialmente a fieles, estudiosos y amantes del arte sacro a participar en esta cita “única para descubrir los cincuenta años de historia y emoción que rodean a la Madre de Dios en sus Tristezas”.
Una joya anónima del barroco andaluz
La imagen de Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas es una obra anónima del siglo XVII, atribuida por el historiador del arte Agustín Camargo al escultor antequerano Antonio del Castillo, según un estudio especializado. Fue adquirida en Écija en 1975 y trasladada a Córdoba ese mismo año, cuando Miguel Arjona y Miguel del Moral acometieron su primera restauración. Cuatro décadas más tarde, en 2015, Ana Infante de la Torre intervino nuevamente la pieza, rescatando la policromía original, que resalta la dulzura y serenidad del modelo.
La bendición solemne de la imagen tuvo lugar el 10 de noviembre de 1975, acontecimiento que marcó el inicio de una nueva etapa devocional en la historia de la Hermandad. Dos años más tarde, en 1977, la Virgen realizó su primera salida procesional, llevada entonces a hombros por costaleros, circunstancia que no volvería a repetirse, pues desde 1985 procesiona sobre ruedas en su característico paso.
Una iconografía de profunda expresividad
Esta dolorosa de busto se caracteriza por la delicadeza y el equilibrio de su composición. El rostro juvenil y ovalado, con mirada baja y almendrada, transmite una expresión de dolor contenido y ternura. Los ojos vidriosos, surcados por lágrimas de cristal, y las pestañas de pelo natural acentúan la sensación de humanidad y recogimiento. Destaca también la nariz recta y levemente aguileña, los labios entreabiertos y una barbilla marcada con hoyuelo, rasgos que revelan el virtuosismo del escultor barroco. La policromía, de tono nacarado con matices rosados, otorga a la imagen una luminosidad serena. Sus manos entrelazadas, talladas con minuciosidad, completan la composición en actitud de oración y compasión.
Un baldaquino singular y un ajuar de excepcional riqueza
Entre 1981 y 1988, Miguel Arjona diseñó y ejecutó el baldaquino o templete procesional, pieza única dentro de la imaginería cordobesa, a partir de los bocetos de Miguel del Moral. La estructura, elaborada en madera dorada y policromada, se acompaña de una peana a juego y de un conjunto de candelabros, jarras y elementos de plata de ley, que completan la majestuosidad del conjunto.
El ajuar de la Virgen es igualmente sobresaliente. Destacan un rostrillo de oro de ley estilo rocalla, otro adornado con piedras preciosas, una corona de plata labrada por Alfonso Luque Morales según diseño de Miguel Arjona, y un manto procesional bordado en oro sobre terciopelo negro, inspirado en las yeserías de la Capilla Real de la Catedral de Córdoba. Este último, con sus trazos amplios y estrellas de nueve puntas, se ha convertido en un emblema visual inconfundible de la Titular.
Cincuenta años de fe, arte y memoria
El estreno de “Cincuenta años de Tristezas” se erige, por tanto, como un tributo audiovisual a la memoria viva de la Hermandad y a la profunda devoción que Córdoba profesa a esta imagen mariana. La obra pretende no sólo documentar medio siglo de historia, sino también rendir homenaje a quienes, generación tras generación, han mantenido encendida la llama de la fe, el arte y la devoción en torno a Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas.





