Durante toda la noche la Real Iglesia de San Pablo ha vivido momentos de verdadera Fe y amor a la Amantísima Titular de la Hermandad del Rocío. El equipo de Mayordomía, Priostía y damas Camaristas han estado trabajando para presentar nada más abrir las puertas de su Sede Canónica este impresionante altar de cultos motivado en la celebración de Pentecostés, la fiesta en la que los cristianos conmemoran la venida del Espíritu Santo, representado tradicionalmente como una paloma blanca, sobre los Apóstoles, reunidos alrededor de la Madre del Señor.
Celebrar a la Virgen del Rocío es celebrar a la Virgen tocada por el Espíritu Santo. Precisamente es el espíritu de la Iglesia el gran protagonista del altar montado para los cultos de este año 2023. El Espíritu Santo aparece en el centro de la escena, derramando sus gracias. Desde ahí reparte sus dones a esa Iglesia naciente, precisamente representada en esos 11 apóstoles que, transformados por el espíritu testimonian esa palabra encarnada que es Jesús Resucitado.
María, mujer tocada y redimida por Cristo, ocupa el centro de la escena, como no, representada en nuestro Bendito y Glorioso Simpecado. Sostenido por ángeles celestiales que elevan la Fe y la pureza de María, también elevan al cielo el Sol y la Luna, como es representada la Madre del altísimo “Mujer vestida de Sol coronada de estrellas, con la luna a sus pies”. Desde ahí, Nuestra Señora del Rocío, aparece como intercesora para todos los creyentes, pero muy especialmente, como Madre de la Iglesia en ese momento de la efusión del Espíritu Santo sobre los apóstoles.
María, arca de la alianza, primer santuario del Señor, nos llama a contemplarla como muestra de la presencia divina en este altar de cultos que la priostía ha preparado para la Pascua del presente año. Que Ella, portadora de la gracia de la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo, nos ayude a preparar el camino espiritual hasta la venida del Espíritu Santo en Pentecostés.
La candelería cuenta con más de 120 piezas que como narran los hechos de Pentecostés, simboliza la gente que oraba en el piso de abajo de la casa mientas ella estaba en el superior con los Apóstoles de Jesús. La Hermandad agradece a las Hermandades de la Estrella, Hermandad de La Paz y Esperanza, Hermandad de La Entrada Triunfal y especialmente a la Hermandad Sacramental de la Sagrada Cena, su colaboración, pues sin ella no hubiera sido posible este altar.





