La Hermandad del Rocío de Huelva someterá a cabildo el proyecto de su nueva casa en el Real con un plazo de 18 meses de ejecución

La votación coincidirá con la elección de hermano mayor para 2027 y busca una participación masiva ante una decisión histórica

La Hermandad del Rocío de Huelva decidirá el próximo lunes 13 de abril en cabildo general la aprobación del proyecto de construcción de una nueva casa hermandad en el Real del Rocío, en una jornada que coincidirá con la elección del hermano mayor para la Romería de 2027. La corporación ha optado por unificar ambas citas con el objetivo de propiciar la mayor participación posible en una determinación considerada clave para su futuro.

Un calendario condicionado por la romería y el traslado de la Virgen

El plan de ejecución contempla un plazo de 18 meses, con el inicio de las obras inmediatamente después de la próxima romería. En concreto, la hermandad prevé que “el domingo después del Rocío, una vez el hermano mayor saque sus últimas pertenencias, se empiece a derribar todo”. Esta planificación permitiría que, para el 19 de agosto, fecha del traslado de la Virgen a Almonte, la actual edificación se encuentre prácticamente demolida.

De cara a la Romería de 2027, el objetivo es que una parte sustancial del nuevo inmueble esté ya en pie, centrando la primera fase constructiva en la capilla, los espacios destinados al hermano mayor, así como la cocina, el salón y los baños.

Transformación integral de la fachada y protagonismo de la capilla

El proyecto introduce una modificación significativa en la fisonomía exterior, especialmente en la fachada orientada al Real. En este punto se mantendrá la capilla de la carroza del Simpecado, que ganará en altura, superficie y presencia, incorporando además un campanario.

La intervención contempla asimismo una decoración cerámica específica, actualmente en fase de estudio iconográfico, con la intención de que la capilla adquiera una identidad propia diferenciada del resto del edificio, hasta el punto de que ambas estructuras puedan percibirse como independientes.

Reordenación de accesos y conservación de elementos simbólicos

Uno de los cambios más relevantes será el traslado de la entrada principal a la calle de las Camaristas, donde se reproducirá la espadaña actual. Desde la hermandad se subraya que, aunque este elemento carece de valor arquitectónico o artístico, posee un importante significado sentimental, al formar parte del imaginario colectivo de los hermanos.

Un diseño pensado para el crecimiento de la filial

La necesidad de este nuevo inmueble responde, según ha señalado el presidente Antonio Sánchez de Piña, a un “anhelo de la hermandad”, dado que la casa actual, cuya última remodelación data de los años 70, no cubre las necesidades técnicas ni de espacio derivadas del crecimiento experimentado en las últimas décadas.

Distribución funcional con nuevas áreas residenciales y comunes

El diseño proyectado reorganiza completamente los espacios. En la planta alta se dispondrán las dependencias del hermano mayor, incluyendo habitación propia, estancia para su familia, cuatro habitaciones para reuniones, salón y cuatro baños. En este mismo nivel se ubicarán los apartamentos del presidente y del director espiritual, lo que permitirá liberar dos alojamientos de la casa de Doñana para su uso por los hermanos.

A ello se suman siete apartamentos adicionales de menor tamaño, dotados de cocina, baño y un pequeño office, reforzando la capacidad de acogida del edificio.

Por su parte, la planta baja concentrará los espacios comunes, con excepción del apartamento del mayordomo. En ella se ubicará un gran salón de recepciones, configurable mediante un sistema de puertas para integrarse con los patios, además de almacenes de mayor tamaño, cocina, zona de barra y servicios.

El conjunto de estas áreas comunes alcanzará los 400 metros cuadrados, incluyendo un patio principal cubierto por una claraboya con sistema de ventilación. El edificio contará igualmente con ascensor y estará plenamente adaptado para personas con movilidad reducida.

Un proyecto ya validado por el Ayuntamiento de Almonte

La iniciativa ha sido ya visada por el Ayuntamiento de Almonte, lo que certifica su adecuación a los criterios de protección paisajística establecidos por Cultura. Con este respaldo administrativo, la hermandad afronta ahora la decisión definitiva por parte de sus hermanos, que deberán pronunciarse sobre una actuación llamada a redefinir su presencia en la aldea del Rocío.