La Hermandad del Vía Crucis culmina la restauración integral de los guardabrisas del paso de Jesús de la Amargura

La intervención, ejecutada durante los últimos tres años por el taller de Abel Velarde, devuelve el aspecto original a las piezas diseñadas por Nicolás Prados López en 1947

La Hermandad del Santo Vía Crucis de Granada ha anunciado la finalización de la restauración integral de los guardabrisas del paso de Nuestro Padre Jesús de la Amargura, un ambicioso proyecto patrimonial desarrollado a lo largo de los últimos tres años y que concluye con la intervención sobre la pareja delantera de estas piezas. El resultado de los trabajos puede contemplarse actualmente en la exposición «Kerygma, el arte de evangelizar», donde el paso procesional permanece expuesto en la Catedral de Granada.

Tres años de trabajo para recuperar uno de los elementos más emblemáticos del paso

Con la conclusión de esta actuación, la corporación granadina da por finalizado uno de los proyectos de conservación patrimonial más relevantes emprendidos en los últimos años, desarrollado de manera progresiva mediante la restauración de una pareja de guardabrisas por cada anualidad.

La intervención ha sido ejecutada por el taller de restauración y dorado de Abel Velarde, con sede en Alcalá de Guadaíra (Sevilla), siguiendo en todo momento un criterio técnico y artístico uniforme en las diferentes fases del proyecto, con el objetivo de preservar la coherencia estética y material del conjunto.

Una intervención basada en criterios científicos de conservación

Los trabajos realizados han comprendido la eliminación del dorado anterior y de las sucesivas capas de preparación acumuladas con el paso del tiempo, además del saneamiento y consolidación de la madera, actuaciones indispensables para garantizar la estabilidad estructural de las piezas.

Asimismo, el proceso ha incluido la recuperación de volúmenes desaparecidos, la restitución de los puntos de luz perdidos y el redorado integral del conjunto, permitiendo devolver a los guardabrisas la configuración con la que fueron concebidos originalmente.

Gracias a esta intervención, las piezas recuperan el esplendor diseñado por Nicolás Prados López en 1947, restituyendo uno de los elementos más representativos del paso de Jesús de la Amargura y asegurando, al mismo tiempo, su adecuada conservación de cara a las futuras generaciones.

El respaldo de hermanos, benefactores y entidades colaboradoras

La hermandad ha querido destacar que este importante proyecto ha sido posible gracias al esfuerzo continuado de toda la corporación y de sus hermanos durante los tres últimos años, así como al respaldo recibido por parte de numerosos benefactores y entidades colaboradoras.

Entre ellas, la corporación ha agradecido expresamente la implicación del Ilustre Colegio de Farmacéuticos de Granada, hermano honorario de la hermandad, cuya colaboración ha resultado determinante para el desarrollo de la iniciativa. Del mismo modo, ha reconocido la aportación realizada por otras personas que, a título individual, también han contribuido económicamente a hacer realidad esta restauración.

Agradecimiento a la Hermandad del Cristo de la Expiración de Jaén por la cesión temporal de sus guardabrisas

La Hermandad del Santo Vía Crucis ha expresado igualmente su agradecimiento público a la Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración, María Santísima de las Siete Palabras y San Juan Evangelista de Jaén, cuya colaboración ha permitido que el paso de Jesús de la Amargura mantuviera su estética habitual durante el tiempo en que los guardabrisas delanteros permanecían en restauración.

La cesión temporal de los candelabros de guardabrisas primitivos del paso del Cristo de la Expiración, también obra de Nicolás Prados, hizo posible que el misterio procesionara con normalidad durante la salida del Martes Santo de la pasada Semana Santa, así como durante el traslado a la Catedral de Granada y las primeras semanas de permanencia en la exposición «Kerygma, el arte de evangelizar».

La corporación granadina ha calificado este gesto como una muestra de colaboración de especial relevancia, asegurando que siempre será valorado y permanecerá presente en el recuerdo de la hermandad.