La Chicotá de Nandel | El enviado especial

Hace poco días había fumata blanca en la Esperanza de Triana. Esté usted de una parte, la ganadora, o de la otra, la vencida, da igual. Se nos está cayendo el tinglado poco a poco.

Quitando las pancartas en edificios con eslóganes de candidatos, las llamadas a hermanos utilizando un censo, que roza la privacidad de datos, teléfono que va pasando de mano en mano sin permiso del propietario, y quitando también las redes sociales, estoy con los que dicen que dos candidaturas solo desunen, todo lo contrario a sumar, en las antípodas de lo que es Hermandad.

Pero si me paro hoy a hacer una reflexión, es por eso que algunos hacen ahora, móvil en mano.

Hemos visto ya, ensayos que han de ser sagrados, un catecismo del costal, donde el respeto al capataz y los costaleros, su terreno, su privacidad para hablar, corregir, para incluso abroncar conductas, está siendo vilmente violado y ultrajado.

También hemos podido ver, cómo desde dentro de Iglesias, en actos igualmente a puerta cerrada, en recogimiento, se ha vulnerado el derecho de los hermanos a tener ese algo único, ese momento del año que es para ellos, porque uno se compró un Samsung Galaxy en las rebajas de enero, y para colmo, tiene paguita para pagar internet.

Estos mamarrachos móvil en mano, no hacen más que difundir desde su Tik Tok, su Facebook, su YouTube, al más estilo influencer, pero siendo un mojón de pato, que no respeta y no respeta porque no sabe medir, y no sabe medir, porque no comprende la categoría del momento, la importancia, la religiosidad, o simplemente, lo sabe, y se la trae al pairo, lo importante es el directo, las visitas, y si hay suerte de que no haya otro tonto como él, o alguien que tampoco falte el respeto, será el único que haya captado ese momento que sobraba publicar, anunciar, difundir.

Tenemos a los del palo jodiendo a los fotógrafos en Semana Santa. Tenemos a los mochileros que andan a la par que el nazareno, dándole palique y pelando las pipas, tenemos al que graba donde quiere, al que por supuesto, busca la rotura de algo, varal, tulipa, lo que sea, y así poder publicar y ganar su momento de gloria, o lo que es peor, hacer daño a la Hermandad.

No se crean, alguno de estos personajes, dicen querer presentarse hasta a unas elecciones para comandar una Hermandad, no se lo pierdan.

En Triana, una mamarracha dió el número, aquello entre la penumbra de la noche, los siseos por las horas y como no, el tío del móvil comentando la jugada cual Alfredo Martínez un entrenamiento del Barcelona en Onda Cero, fue apoteósico. 

Ya se podría haber colado entre consiliario y candidatos, digo yo, que hubiésemos visto las caras, como le decía Paloma a Juan Cuesta en aquí no hay quien viva.

Aquí no hay quien entienda nada, vivir aún vivimos, pero viendo como se va muriendo mucho de lo que se cuidaba, y todo lo que nos enseñaron a respetar, no son del todo los culpables, pero si no se corta esto, no tendremos más que visitas en redes, a cambio de faltar al respeto a la religiosidad, todo ello, gracias al enviado especial.