Ya lo dice la plegaria «La semilla rociera» del Coro de la Hermandad Matriz: «la semilla rociera, va en todas partes cayendo, se depende en La Marisma y la va empujando el viento… Que cayeron en aldeas, en capitales y en pueblos…y en todas partes cayó y allí se multiplicó…».
La devoción rociera sigue creciendo y creciendo, y la Hermandad Matriz se encuentra, cada año, con la decisión de nombrar filiales o no. Una decisión complicada a tenor de las normas de admisión y la dimensión de la propia Romería.
Tal es el caso, que La Matriz ha comunicado que se ha «constituido una comisión para la actualización de las normas de admisión de hermandades filiales». Un tema sobre el que se ha ido trabajando en los últimos meses.
Según ha informado «se trata de buscar las mejores soluciones posibles para dar respuesta a la demanda de nuevas Hermandades filiales». Se trabajará tomando «opinión a todos los agentes implicados. Con el objetivo de intentar mirar más allá de lo inmediato y buscar nuevas soluciones para el actual estadio de desarrollo de la devoción rociera».





