La historia del Resucitado que fue de la Hermandad de La O y procesionaba hasta Santa Ana

La Parroquia de Nuestra Señora de Belén de Gines, alberga en su seno una histórica imagen de Cristo Resucitado, procedente de la Iglesia trianera de Nuestra Señora de la O, que perteneció a la corporación de la calle Castilla.

Encargado por el prioste de la Hermandad de Nuestra Señora de la O, el piloto Baltasar de los Reyes en 1618 al escultor Pedro Díaz de la Cueva, fue encarnado y policromado por el pintor Amaro Vázquez y salía en procesión el Domingo de Pascua hasta la Parroquia de Señora Santa Ana, donde celebraban solemne función para posteriormente retornar a su Iglesia con la alegría de la música, cantores y danzantes, y entre cohetes y fuegos artificiales. 

Así se recogía ya en las reglas de 1566 y se vino haciendo al menos hasta mediados del siglo XVII. Presidía el retablo mayor de la Ermita de Santa Brígida, pero en 1697 cuando se construye el templo actual, pasó a la Parroquia de Nuestra Señora de Belén de la localidad de Gines, donde actualmente se venera.

Esta bella imagen representa a Cristo Resucitado semidesnudo, cubierto por un sudario y con la mano derecha en actitud de bendecir, mientras que con la izquierda porta un banderín bordado en el que aparece la palabra “SURREXIT”. Tanto las manos como los pies y el costado muestran las llagas de la Pasión. 

La imagen presenta un acusado clasicismo, la postura del Cristo en contrapposto le añade movimiento gracias a la curva descrita por la pierna y el brazo derechos. Destaca la dulzura de su rostro, así como la elegancia de todo el conjunto.

Pedro Díaz de la Cueva es un escultor que desarrolla su trabajo en la transición de los siglos XVI y XVII, y que tenía taller propio en la collación de San Lorenzo. De su obra conocemos los grupos de Santa Ana con la Virgen y el Niño que realizó para Redondela, Zalamea la Real y para la Parroquia de San Bartolomé de Sevilla, así como todo el ensamblaje del retablo mayor de la Iglesia de San Martín, el retablo de San Onofre en la capilla del mismo nombre, el retablo mayor del Convento de las Vírgenes o la reforma del retablo mayor de San Andrés, entre otras obras. También conocemos que había realizado una imagen del Resucitado en 1601, para la Hermandad del Dulce Nombre de Jesús y Nuestra Señora de la Soledad de Lora del Río.