Sevilla

La iconografía de la Virgen de la Victoria en la Archidiócesis de Sevilla

La inminente coronación canónica de María Santísima de la Victoria ha potenciado aún más la difusión de esta advocación mariana, vinculada a la Orden de los Frailes Mínimos de San Francisco de Paula, la cual impulsará esta devoción originada en 1487 tras la conquista de Málaga a los musulmanes nazaríes por los Reyes Católicos. Esta advocación recuerda la protección y mediación de María en cualquier batalla pretérita, como fue el triunfo en Lepanto el 7 de octubre de 1571, que motivó la institución de la fiesta del Rosario por Pío V al año siguiente. No obstante, esta fiesta litúrgica fue en un primer momento denominada «Virgen de la Victoria».

Foto: Archisevilla

Teológicamente, esta advocación hace alusión a la victoria de María sobre el pecado, por su Inmaculada Concepción, así como sobre la muerte, por su Asunción en cuerpo y alma al Reino de los Cielos. Una de las más antiguas e importantes imágenes de la archidiócesis de Sevilla es la Virgen de la Victoria que hoy se venera en la Real Parroquia de Señora Santa Ana, procedente del desaparecido Convento trianero de la Victoria. Según la tradición, ante esta imagen rezó el navegante portugués Fernando de Magallanes antes de iniciar la primera vuelta al mundo en 1519, que partió de Sevilla bajo el patrocinio de Carlos I, así como también Juan Sebastián Elcano tras regresar de dicha expedición en 1522. No obstante, el profesor Roda Peña asegura que la imagen mencionada debió ser una talla de anterior factura. La talla actual sigue el mismo esquema iconográfico que la Virgen de la Victoria, patrona de Málaga, atribuida a Jorge Fernández a finales del siglo XV.

En Sevilla encontramos también una magnífica obra de Benito Hita del Castillo de 1756, que recibe culto en el retablo mayor de la Iglesia de los Jesuitas de Sevilla, antiguo Convento de los Mínimos.

También la influencia de la Virgen de la Victoria malagueña se percibe en dos imágenes de esta advocación en la Iglesia de la Victoria de Osuna. En el retablo mayor se venera la Virgen titular, talla sedente revestida de telas encoladas, realizada en el siglo XVI; en la fachada principal se dispone una imagen de piedra similar. Igualmente, en la Colegiata de la localidad sevillana se halla una bellísima imagen del escultor portugués Manuel del Pino de 1582, si bien esta vez la Virgen aparece de pie y con el Niño Jesús en su mano izquierda.

En Morón de la Frontera, presidiendo el retablo mayor de la iglesia homónima, se halla una interesante imagen de la Virgen de la Victoria, obra anónima de finales del siglo XVI, aunque profundamente transformada en el centuria dieciochesca y revestida con telas encoladas. Por otro lado, en el ático del retablo mayor de la Iglesia de la Victoria de Écija se encuentra la interesante imagen titular del templo, talla de candelero ejecutada a finales del siglo XVI y de la que apenas se conocen datos.

La Dolorosa de la Victoria de Lebrija es titular de la Hermandad de la Humildad y recibe culto en la Capilla de la Aurora, realizada probablemente por José Montes de Oca en la primera mitad del siglo XVII.  Tanto en Estepa como en Coria del Río, la dolorosa titular de la Hermandad de la Borriquita se denomina Victoria, gubiadas por Francisco Berlanga en 2008 y por Darío Fernández en 2011, respectivamente.

Foto: Hermandad.

Por otro lado, en la provincia también se añora la desaparición de dos imágenes marianas de la advocación que tratamos. La dieciochesca talla de la Parroquia de la Victoria de Arahal fue pasto de las llamas en el incendio del templo de 1936. Tampoco se conserva la imagen que presidía el retablo de la iglesia que los Mínimos tuvieron en Estepa, retablo que actualmente se halla en la Parroquia de Santiago de Herrera.

Finalmente, María Santísima de la Victoria, que será coronada canónicamente el próximo 13 de octubre, se trata de una imagen de candelero ejecutada probablemente entre 1611 y 1628, atribuida a Juan de Mesa por el profesor Hernández Díaz. Las manos son obra de Juan Luis Guerrero en 1916. Esta bellísima dolorosa ha sido intervenida en varias ocasiones por diversos artistas, como Juan de Astorga en 1803, Leoncio Baglietto en 1859, Emilio Pizarro en 1893 o Francisco Buiza en 1978. La última restauración tuvo lugar entre noviembre de 2006 y febrero 2007, corriendo a cargo de Enrique Gutiérrez Carrasquilla.

La titular de Las Cigarreras muestra un dolor contenido y una tristeza llena de esperanza, que anuncia ya en la noche de la pasión la Victoria de la Pascua. La introducción de la advocación mariana en la corporación del Jueves Santo proviene seguramente de su estancia en el Convento Mínimo de San Francisco de Paula, hoy Iglesia de los Jesuitas de la calle Jesús del Gran Poder, donde radicó a finales del siglo XVI.

En las dependencias de la hermandad se conserva una interesante pintura de María Santísima de la Victoria, obra del sanluqueño Rafael Blas Rodríguez en 1920, quien fuera discípulo de Virgilio Mattoni y restaurador en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Esta pintura fue pintada para la corporación ser rifada y así recaudar fondos para reformar los pasos procesional, si bien, siendo sorteada en varias ocasiones, finalmente quedó en propiedad de la hermandad. La Virgen luce en el lienzo la saya y el manto de salida -que aparece con su color negro original-, obras ambas de Juan Manuel Rodríguez Ojeda. La obra fue restaurada por Mercedes González y María Arjonilla en 2013.

Fuente: Iglesia en Sevilla.

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