Córdoba

El Ayuntamiento obliga a la Hermandad de Fátima a suspender su Rosario por las calles del barrio

No por reiteradas las noticias dejan de serlo. No deja de serlo cuando cualquier manifestación cofrade o católica, un templo o una imagen, sufre un ataque perpetrado por aquellos que odian lo que no entienden y cuando sistemáticamente se utiliza todo aquello que huele a incienso como ariete para vilipendiar o menospreciar a una parte de la sociedad. En Córdoba viene sucediendo de una forma sibilina en los últimos tiempos. No de manera ostensible, probablemente, como ocurre con los recurrentes alegatos para robar a los cristianos la Catedral que nos pertenece por derecho, pero sí de manera suficientemente palpable como para que aquellos que rigen los destinos de la Iglesia cordobesa levantasen la voz del mismo modo que lo hacen cuando los ataques tienen relación con la titularidad de la Mezquita Catedral, y buscan la adhesión inquebrantable y el apoyo de los cofrades, y para que quienes mandan en las cofradías, además de propugnar magnas y grandes procesiones extraordinarias, que proporcionan una evidente publicidad de cara a la galería y más allá de nuestras fronteras, pusieran pie en pared para que no continuase el abuso que vienen sufriendo las corporaciones más pequeñas y humildes.

Ha vuelto a ocurrir este fin de semana, entre el silencio cómplice de unos y la desidia y la indiferencia de otros. En esta ocasión ha ocurrido en el barrio de Fátima. Un caso similar al que con anterioridad sufrió la Hermandad de la Sagrada Cena con el Rosario de la Aurora de la Esperanza del Valle, o el Redil Eucarístico de la Divina Pastora de Capuchinos, que tuvo que trasladar su profesión por circunstancias similares. En esta ocasión ha sido la Hermandad de la Virgen de Fátima, que pertenece a la Agrupación de Cofradías, no lo olvidemos, la que ha debido suspender su profesión pública de fe en forma de Rosario, por las calles de la barriada habida cuenta de que hace escasos días y con la convocatoria en la calle el órgano municipal competente comunicó a la corporación que no se podía autorizar la salida. 

Así ha sido definitivamente pese a que los máximos responsables de la Corporación han estado luchando en sentido contrario. El pasado jueves le fue comunicada la Hermandad que no podía ser. La incompatibilidad con las alternativas que el ente municipal ofrecía a la Corporación ha obligado definitivamente a suspender la salida y realizar un acto público dentro del templo qué tendrá lugar este sábado a las 20:45 horas. Un comunicado ha sido el medio elegido por la Hermandad a los vecinos del populoso barrio de Córdoba, subrayando la imposibilidad de poder acercar a la Virgen a sus hijos. Un nuevo ejemplo de que la cuerda siempre se rompe por el lado más débil, que vuelve a demostrar que algo está ocurriendo mientras unos guardan silencio y otros miran hacia otro lado y continúan propiciando extraordinarias.

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