Apenas restan unos minutos para que la Merced vuelva a reinar por la calles de Córdoba en la procesión extraordinaria propuesta por la corporación del Zumbacón con motivo del 800 aniversario de la Fundación de la orden de la Merced. Una procesión cargada de detalles desde la misma composición concebida por Antonio Villar para ataviar a la dolorosa de Buiza, al paso en el que se halla entronizada la imagen, o elementos musicales que también contribuyen a convertir en única esta cita histórica. Detalles que concitarán el interés generalizado, algunos de los cuales han sido recogidos por nuestro compañero Antonio Quintero.
Cabe recordar que la Virgen de la Merced caminará entronizada en el paso de la Virgen del Carmen de Cayetano en el que protagonizará su procesión extraordinaria de regreso a San Antonio de Padua. Un paso que, adicionalmente a sus magníficos respiraderos de plata de ley, se encuentra adornado por los candelabros arbóreos de San Rodrigo, patrón de Cabra, componiendo una imagen insólita para la dolorosa de Buiza, lo que añade un valor añadido más a una procesión que pasará a la historia. Para la ocasión el paso ha sido exornado por Rafael Barón con más de 2000 varas de nardos regalados por los hermanos de la corporación que pusieron en marcha la operación “un nardo, un euro” de la que ya hablamos en este medio, dando buena cuenta de la inmensa devoción que despierta la Merced.
Magníficamente ataviada, íntegramente de mercedaria, por su vestidor Antonio Villar, como corresponde a esta ocasión única e irrepetible, la Virgen, bellísima, luce la correa de terciopelo negro, realizada por Villar con bordados antiguos que el propio artista le ha regalado y que ya estrenará en el reciente besamanos. Luce además, un espectacular y original tocado de tablas que es un guipur francés de oro del siglo XIX, propiedad de fray Ricardo de Córdoba, montado sobre una seda natural, con el característico pellizco en a frente. Viste un manto blanco de vistas, cedido por La Paz, complementado con el de salida de la propia dolorosa. Además lleva en el pecho el fantásticobroche realizado por Manuel Valera, donado por la juventud mercedaria, y el escudo ofrendado por la Pastoral penitenciaria que le fue impuesto por Monseñor Demetrio Fernández el pasado 24 de septiembre, que contiene el emblema de la pastoral en el centro y el escudo de la Orden de la Merced. Todo ello para un conformar un magnífico conjunto para esta jornada única.
Desde el punto de vista musical, el cortejo será precedido por la banda de cornetas y tambores Coronación de Espinas, mientras que la Banda de Música Tubamirum de Cañete de las Torres derramará sus notas tras el manto de la dolorosa. Uno de los momentos más esperados de la procesión tendrá lugar en los Jardines de la Merced, tal y como ya pronosticó para Gente de Paz el hermano mayor de la cofradía, Antonio Ruf. Un enclave en el que Tubamirum no dejará de tocar dure lo que dure el tiempo de paso y en el que, más allá de imágenes históricas para el recuerdo, estrenará la marcha “Virgen de la Libertad”, en una interpretación que será irrepetible toda vez que contará con las voces del coro “De Patios”, que interpretará las letras que los internos de la prisión dedicaron a la dolorosa en su recordada visita de este año.





