La Parroquia de San Antonio de Padua ha sido el lógico escenario en el que se ha hecho entrega entrega a la Hermandad de Merced de la marcha «Virgen de la Libertad» por parte del Padre José Antonio Rojas Mariana y Francisco José Cañadas Ruiz en una sencilla ceremonia enmarcada en la celebración de los cultos que la corporación mercedaria está consagrando en honor de los dolorosa de Buiza.
De este modo la hermandad de la Merced incorpora una nueva pieza a su patrimonio musical. Un Himno que lleva por título «Virgen de la Libertad» que tiene un origen muy especial. Fue el pasado 16 de junio cuando la Reina del Zumbacón se reencontraba con sus «hijos predilectos» quienes están privados de libertad, en el centro penitenciario de Córdoba. En el transcurso de la eucaristía, los internos ofrecieron a la Merced, una plegaria que a nadie dejó indiferente.
Un plegaria que motivó al músico Francisco José Cañadas Ruiz, miembro de la Banda de Música Tubamirum y autor e la marcha «Reina de la Merced» para crear un himno que incluyera la mencionada plegaria. Una nueva pieza que Tubamirum comenzará a montar de manera inmediata de tal suerte que pueda ser interpretada en la “extraordinaria” noche que tendrá lugar el próximo 6 de octubre.
En palabras del Padre José Antonio Rojas Moriana, Director de la Pastoral Penitenciaria, que dirigió a los internos en aquella inolvidable jornada, «La idea de componer un canto, a modo de himno, que fuera como el distintivo de la visita de la Virgen de la Merced al Centro Penitenciario de Córdoba, acaecida el 16 de junio de 2018, se gesta en los meses de enero y febrero anteriores, cuando se preparan también las Catequesis Marianas que se impartirían en todos los Módulos, como ambientación espiritual a la presencia de la Sagrada Imagen en la Prisión»
«Las ideas para componer la letra surgen de una actividad realizada con los internos e internas del Centro a finales de agosto de 2017, cuando se les pidió que cada uno escribiera brevemente en un papel qué significaba la Virgen de la Merced en su vida. Con los escritos recibidos se compuso una letanía, que se proclamó en la Salutación a la Virgen en la medianoche del 23 de septiembre de ese año», añade su el Padre Rojas Moriana, quien añade que «La primera estrofa, que se repite al final, es una declaración de amor y devoción a la Madre bendita que cautiva los corazones de sus hijos, expresada en la comparación de la Virgen como “Rosa blanca y bendita”, flor que, cortada de los mismos jardines de la prisión, a veces algún que otro interno deja a los pies de la imagen gloriosa que existe en la capellanía del Centro.»
«La segunda estrofa es la confesión, confiada y liberadora, de la propia responsabilidad ante la experiencia vital que ha desembocado en la pérdida de la libertad, así como la súplica a la Señora de proteger a todos bajo su manto materno en estas dolorosas circunstancias», mientras que «La tercera estrofa quiere mirar al momento de regresar a la libertad perdida, pero de manera renovada, sin el lastre de la vida pasada. Renovación interior y nueva existencia que sólo Cristo puede hacer que sea definitiva y completa, yendo siempre al lado de la Virgen de la Merced.»
«Para la música se buscó una melodía sencilla y pegadiza, de manera que fuera fácil de entonar por toda la asamblea que estuviera presente en la Visita de la Virgen. Comienza de manera casi recitada, para terminar con mayor énfasis en el canto del nombre de la Virgen de la Merced. Es, por tanto, un canto-plegaria que nace de la propia experiencia vital de lo que supone la estancia en un Centro Penitenciario como el de Córdoba, y una ofrenda sentida y vivida a la que es Madre y Señora de la Merced, auténtica Virgen de la Libertad», concluye el Director de la Pastoral Penitenciaria.






