Internacional

La Iglesia otra vez en el centro de la polémica a cuenta de la homosexualidad de un catequista

La Iglesia católica vuelve a estar en el centro de la polémica tras la decisión del obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, de apartar de toda la actividad pastoral a un catequista por el hecho de ser homosexual, siempre según la versión del catequista. Alfonso Ruiz, a sus 50 años, llevaba décadas formando parte del Consejo Pastoral de su parroquia, ejerciendo de catequista e incluso haciendo de sustituto del sacerdote en la predicación. Hace unos meses, mediante una carta, solicitó su ordenación sacerdotal al Papa Francisco mediante una carta.

Hace unos años, Su Santidad ante los periodistas afirmaba «¿Quién soy yo para juzgarles?» cuando fue preguntado sobre la participación del colectivo gay en la Iglesia Católica, pero, una vez más, un miembro de la jerarquía eclesiástica ha vuelto a tomar una decisión sin seguir los mandatos de la autoridad y ha dictaminado que Alfonso Ruiz abandone la actividad de la comunidad de Santa Teresa de Jesús dejándole, al menos, poder asistir a misa como un feligrés más.

Así, en una reunión mantenida con el párroco actual (quien jubila), el párroco entrante y el catequista, fue informado este último de la decisión del obispo de Vitoria, entregando en ese momento las llaves de la parroquia que tenía desde hacía años. Esta decisión ha provocado ya la reacción de medios de comunicación y de diversos colectivos, si bien el obispado alega más motivos que la condición sexual del catequista para tomar esta decisión.

De ser cierta la versión del catequista, no dejan de sorprender este tipo de acciones que no hacen más que dejar en mal lugar la Iglesia Católica, mientras los católicos tratamos de defender su imagen. Una imagen que se ve afectada con comportamientos de otra época y absolutamente inmovilista, no viendo la realidad del mundo actual y negando la condición del ser humano, cuando han de ser los primeros en avanzar con el devenir de los tiempos.

Cabe destacar, no obstante que la diócesis ha negado que la medida se deba a la condición sexual de Ruiz de Arcaute, al que antes se le había prohibido ingresar en el Seminario, sino en base a la publicación en su muro de Facebook de un escrito «difamatorio e injurioso» esencialmente contra el prelado y del que no es el autor. Al parecer los desencuentros entre el obispo y Ruiz de Arcaute se remontan a hace más de un año.

Homosexual declarado, el afectado afirma llevar varios años viviendo desde la castidad acogida con alegría al poner su compromiso eclesial el centro de su vida. Cuando estaba a punto de concluir sus estudios de Teología, comunicó a Elizalde su deseo de ingresar en el Seminario al objeto de poder ordenarse como sacerdote, petición que le fue denegada tras lo cual escribió una carta que tenía como destinatario al Pontífice en la que le hablaba de su fe y de su compromiso con la comunidad, intactos «pese a haber sido víctima de abusos sexuales» que nunca recibió respuesta.

Tras la resonancia que adquirió el caso, un sacerdote alavés jubilado le envió un texto en el que se critican algunos nombramientos del obispo, tachando a Elizalde de «lobo con piel de cordero» y de «auténtico déspota». Ruiz de Arcaute, compartió el texto en Facebook, y esta ha sido la acción alegada por la Diócesis para enseñarle la puerta de salida. Versiones contrapuesta que se enfrentan y que han provocado, sean cuales sean los motivos auténticos, que una vez más la iglesia queda envuelta en una agria polémica de consecuencias imprevisibles, máxime en los tiempos que corren.

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