La escultura dieciochesca, atribuida a Cecilio Trujillo Ruiz, será sometida a un proceso de conservación de cinco meses en las instalaciones del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico
La venerada imagen del Cristo Yacente de la Hermandad del Santo Sepulcro de Cabra ha sido trasladada recientemente al Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), donde será objeto de una intervención integral de conservación conforme al proyecto previamente aprobado por los técnicos de dicha institución. El procedimiento, con una duración estimada de hasta cinco meses, tiene como finalidad la estabilización estructural de la obra y la recuperación de su policromía original.
La talla, ejecutada en el siglo XVIII, se inscribe en el contexto del barroco andaluz tardío, siendo atribuida al escultor Cecilio Trujillo Ruiz en torno al año 1762. A pesar de que su autoría ha sido tradicionalmente aceptada, la historia material de la escultura presenta ciertas particularidades que merecen atención. En efecto, se trata de una imagen de pasta, concebida como una pieza de carácter liviano, lo cual la distingue de las imágenes procesionales convencionales talladas en madera maciza.
Un Cristo sereno en su tránsito hacia la eternidad
La escultura representa a Cristo muerto, yacente tras la crucifixión, con un notable sentido de reposo y serenidad. De dimensiones menores al tamaño natural, la imagen muestra al Redentor con los brazos cruzados sobre la región pélvica, en una disposición corporal reposada, con la cabeza inclinada suavemente hacia el lado izquierdo. Este tratamiento formal otorga al conjunto una impronta de dulzura y recogimiento, alejada de la crudeza anatómica habitual en otras representaciones de la misma iconografía.
Aunque ejecutada en la segunda mitad del siglo XVIII, la imagen no se incorporó al patrimonio devocional de la localidad egabrense hasta el año 1963, momento en el que fue adquirida o donada para formar parte del cortejo procesional del Viernes Santo, acompañando al misterio del Santo Entierro. Desde entonces, ha sido objeto de una especial veneración por parte de la hermandad y de los fieles locales.

Una intervención clave para su conservación futura
El proceso de restauración al que será sometida la imagen incluirá, según ha trascendido, actuaciones de consolidación estructural, así como la limpieza superficial, reintegración cromática y protección final de la policromía. Todas estas labores serán ejecutadas conforme a los criterios de mínima intervención y máxima reversibilidad que rigen los protocolos del IAPH.
La Hermandad del Santo Sepulcro ha mostrado su satisfacción por la acogida del proyecto, que permitirá garantizar la conservación de una obra de significativo valor histórico y devocional. Se espera que la imagen pueda regresar a Cabra antes de la finalización del presente año, una vez concluidas las tareas de intervención y evaluación final por parte del equipo técnico.
Con este depósito temporal, el Cristo Yacente inicia una nueva etapa en su centenaria existencia, con la vista puesta en la preservación de su legado artístico y espiritual para las generaciones venideras.





