La conocida web Infovaticana, ha desvelado que la milagrosa cruz de San Marcelo al Corso, del siglo XIV, ha sufrido graves daños a consecuencia de la lluvia inmisericorde que inundó la Plaza de San Pedro durante la bendición Urbi et Orbe impartida por Su Santidad el pasado viernes, protagonizando una imagen impresionante pero que parece haber motivado un coste incalculable para la milagrosa talla.
De hecho, la madera de la talla, que ya se salvó de un incendio en 1519 y en 1522 durante una procesión contra la peste que se había desatado en Roma, se ha hinchado además de presentar burbujas en algunas áreas de la pintura. Además, la pintura en témpera que muestra la sangre se ha despegado y los detalles en los brazos están destruidos.
Tal y como explica el Vaticano, se trata del mismo Cristo que en 1522 fue llevado en procesión por los barrios de la capital italiana para terminar con la «Gran Plaga» en la ciudad y ante el que el Santo Padre rezó el pasado 16 de marzo, después de dirigir también una oración a la Virgen Salus populi Romani, cuyo icono se guarda y se venera en la Basílica de Santa María la Mayor.
Desde el 1522, el Cristo milagroso ha sido llevado en procesión a San Pedro cada año sagrado, alrededor de cada 50 años. Esta escultura fue venerada como milagrosa por los romanos después de ser la única imagen religiosa que quedo ilesa tras el incendio que destruyó completamente la iglesia en 1519.
Actualmente el crucifijo tiene grabado en su parte posterior el nombre de cada uno de los Papas que presenciaron las procesiones. El último nombre grabado es el del Papa San Juan Pablo II, que abrazó el Crucifijo durante el «Día del Perdón», en el marco del Jubileo del 2000.





