Monseñor Juan José Aguirre preside la misa en la iglesia del barrio de Maliko, templo levantado con el respaldo de la Hermandad sevillana y la Fundación Bangassou
La Hermandad de la Macarena ha anunciado con profunda emoción que Monseñor Juan José Aguirre Muñoz, obispo de Bangassou, ha presidido recientemente la celebración de la Eucaristía en la iglesia de la Esperanza, ubicada en el humilde barrio de Maliko, en la ciudad centroafricana de Bangassou, un templo cuya construcción fue posible gracias al compromiso solidario de la corporación sevillana y la Fundación Bangassou.
Según informa la propia hermandad, este hecho constituye “un motivo de inmensa alegría y emoción”, al comprobar cómo la semilla de la Esperanza ha echado raíces en tierras africanas. La cofradía destaca que “cada vez que se celebra misa en esta iglesia se pide por la Hermandad de la Macarena y por todos sus hermanos”, un gesto que vincula espiritualmente a la basílica sevillana con la joven comunidad cristiana de Bangassou.
El templo de Maliko representa mucho más que una obra arquitectónica: se trata de un símbolo vivo de fraternidad, misión y caridad cristiana, fruto de la colaboración entre una hermandad con cinco siglos de historia y una diócesis necesitada en uno de los rincones más empobrecidos del planeta. La iglesia, dedicada a la Virgen de la Esperanza, porta en su nombre y en su vocación un lazo directo con la devoción macarena, llevando el consuelo de la fe a quienes más lo necesitan.
La Hermandad ha querido cerrar su comunicado con un deseo lleno de sentido y ternura: “Que la Santísima Virgen de la Esperanza bendiga y proteja a los cristianos de Bangassou”, reafirmando así su compromiso con el Evangelio y con las obras de misericordia que lo hacen visible.
Este gesto solidario se suma a otras acciones sociales y misioneras que la Hermandad de la Macarena viene desarrollando en distintos ámbitos, demostrando que su carisma traspasa fronteras y que la Esperanza puede ser puente entre culturas, consuelo para los que sufren y faro de fe en los lugares más recónditos del mundo.





