La Macarena recibe tres obras del ceramista Morilla y un cuadro de la Esperanza

La Hermandad de La Macarena sigue enriqueciendo su patrimonio artístico, histórico y material. En muchas ocasiones, por donaciones de hermanos y devotos. En esta ocasión, los hijos del hermano, Miguel Muruve Román, han donado un cuadro de tamaño académico con una fotografía de la Virgen de la Esperanza en besamanos, un retablo cerámico de la Virgen de la Esperanza y dos azulejos con un nazareno y un armao, todos del afamado ceramista Morilla y enmarcados por extraordinarios marcos de forja imitando la cerrajería andaluza.

Morilla nació en Sevilla el 10 de octubre de 1910 y a los 12 años ingresa como aprendiz en la casa Mensaque, Rodríguez y Compañía, simultaneando su trabajo con clases de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios. Entre 1921 y 1924 estudia Dibujo Artístico con Andrés Cánovas y José María Labrador, y en el cuatrienio siguiente Dibujo Antiguo con Gonzalo Bilbao y José Rico Cejudo. Paralelamente comienza a trabajar como pintor ceramista para la fábrica de Mensaque y en 1925-1926 colabora en la pintura de las cúpulas de la Plaza de España.

Se da a conocer en los ambientes cofradieros con la pintura de un azulejo de la Esperanza, que en 1945 se coloca en el bar «Los Candiles», sito en la calle San Jacinto de Triana. A raíz de esto, José Ruiz Flores, «Joselito Ruiz» le encarga una réplica para su patio y por mediación suya el arrabal trianero se constela de retablos con esta advocación.

En 1952, Morilla decide establecerse por cuenta propia y se convierte, junto a Kiernan, en uno de los grandes especialistas en retablos callejeros. Su relación con las hermandades comienza en 1953 al pintar los retablos de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Nuestra Señora de las Angustias, que se instalan en la fachada de la Parroquia de San Román.

Fue en 1959 cuando Morilla entró en contacto con la Hermandad de la Macarena, que le encargará escalonadamente entre esta fecha y 1966 cinco retablos cerámicos de sus imágenes titulares. La nómina se iniciaba con la pintura de dos azulejos del Señor de la Sentencia y de la Virgen del Rosario para instalarlos en el atrio del templo. En 1961, la Junta de Gobierno le encarga un azulejo de la Virgen que se coloca a espaldas del camarín, recordando a los fieles que originalmente estuvo abierto por sus dos frentes, lo que permitía contemplar a la Esperanza desde la Basílica y desde la parroquia de San Gil. Igualmente plasma en 1964 y 1966, a la Esperanza tal y como se coronó, en los azulejos del zaguán de las Hermanas de la Cruz y el colocado en la calle San Luis, respectivamente.