Una bomba de proporciones bíblicas fue la que puso encima de la mesa el candidato Santiago Álvarez, en su encuentro informativo con la prensa tradicional sevillana en la mañana de este jueves. La Macarena se trasladará a San Gil, que fue su hogar hasta el 18 de marzo de 1949, y permanecerá en su antiguo hogar en torno a siete u ocho meses, el tiempo que se prolonguen las obras del columbario en la Basílica. Así lo afirmó Álvarez quien subrayó que ello ocurrirá, obviamente si es él el que se alza con el triunfo en las elecciones del próximo domingo.
Una situación que afectaría también, lógicamente, a Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y la Virgen del Rosario, que deberían ser trasladados por idéntico motivo, propiciando imágenes que generaciones enteras de sevillanos y cofrades de todo el mundo, jamás han visto. Todo ello previa comunicación y consenso con el párroco de San Gil, que debería otorgar su aprobación, habida cuenta de determinados factores que podrían influir en el normal desarrollo del templo, ya que el incremento de fieles que acudirían a la parroquia se multiplicaría con creces.
Además habría que tener en cuenta otras cuestiones, fundamentalmente relacionadas con la seguridad de las imágenes. La Basílica cuenta con unas medidas de seguridad de las que no goza la parroquia de San Gil y la presencia de la Macarena entre sus muros obligaría a incrementarlas de manera notable, con lo que no se trata de un baladí, y mucho menos en los tiempos que corren. Sea como fuere, serán los tiempos los que materialicen esta posibilidad, primero concediendo la vara dorada al candidato y posteriormente acordando su viabilidad con el párroco.





