La Macarena solicita llevar a la Virgen a la Catedral el 30 de noviembre

La propuesta implicaba un besamanos extraordinario en la Catedral, pero no ha sido aprobada

La Hermandad de la Macarena solicitó adelantar el traslado de la Virgen de la Esperanza a la Catedral al 30 de noviembre, en lugar de realizarlo el 7 de diciembre, como finalmente ocurrirá, para que la dolorosa recibiera en el templo mayor de la archidiócesis la rosa de oro, de manos de Edgar Peña Parra, representante del Vaticano encargado de hacer entrega de esta distinción, según ha adelantado el periodista Mario Daza, integrante del equipo de Macarena TV, en el periódico ABC de Sevilla y ha podido confirmar Gente de Paz a través de fuentes cercanas a la corporación macarena. Una entrega que se producirá el 3 de diciembre, a las 13:00 horas, en un lugar aún por concretar, toda vez que la propuesta no ha sido aceptada por la organización del Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular.

La intención de la junta de gobierno de la hermandad del arco, consistía en que la procesión se produjese de día y hubiera convertido el traslado a la catedral en una procesión extraordinaria de facto. Sin embargo, en Palacio no lo han visto con buenos ojos para evitar que se produjesen distinciones con el resto de las hermandades que participan en el acontecimiento que concitará el interés de todo el universo cofrade en el puente de la Inmaculada, amén de que la presencia de que la presencia de la Esperanza Macarena en la Catedral implicaría haberla dotado de un lugar de privilegio en el templo, habida cuenta de que la corporación tenía intención de celebrar un besamanos extraordinario en este lugar con motivo de la entrega de esta distinción, enmarcado en los actos derivados del congreso.

De este modo, la hermandad, que ha asumido con naturalidad las razones de esta negativa, sigue buscando una alternativa si bien continúa barajando esta fecha, del 3 de diciembre, como la más factible para que se produzca la entrega de la rosa de oro. Sea como fuere, cualquier opción plausible implica encontrar un enclave lo suficientemente amplio como para que albergue a un importante número de fieles y devotos, algo imposible en la Basílica, de ahí la propuesta de realizar la entrega en la catedral, además de que el horario barajado, diurno, hubiese permitido recorrer un mayor número de calles, transformando el traslado previsto en una auténtica salida extraordinaria.