La majestuosidad del Cristo del Bambú a través de los años

Corría el Lunes Santo de 1947 cuando una recién fundada Cofradía de los Estudiantes ponía sus primeros pasos en las calles de Jaén desde el Real Monasterio de Santa Clara. Por el portal del Monasterio asomaba, por primera vez, un Cristo crucificado y sin vida de rostro dulce y con el cuerpo marcado por el castigo del látigo, una Imagen que nunca había salido de su lugar de Culto (a excepción de la contienda de la Guerra Civil) pero con una gran historia que le bautizaría con el nombre del Cristo del Bambú.

La Imagen del Santísimo Cristo de las Misericordias está datada en el siglo XVI, concretamente entre los años 1570 y 1575, de autor anónimo y atribuida al escultor salmantino y hacedor del sevillano Cristo de Burgos, Juan Bautista Vázquez. Está realizada en madera de nogal y tiene el honor de ser la talla más antigua de las que procesionan en la Semana Santa jiennense. El paso de los años y la presencia de diferentes factores no la han dejado exenta de restauraciones, la primera en 1947 por el Imaginero cordobés Juan Martínez Cerrillo, la segunda en 1979 por Miguel Arjona Navarro y la última en 1998 por María José López de la Casa.

El origen del cariñoso sobrenombre de Cristo del “Bambú” se puede atribuir a tres causas distintas; si bien pudiera ser al tipo de madera, la cual es totalmente falsa, a las marcas de los latigazos, similar a los golpes de caña, o al antiguo uso de la colocación de una caña de bambú junto a la cruz. Todo esto ha hecho del Cristo del Bambú una de las Imágenes más genuinas y majestuosas de la Semana Santa de Jaén que continúa procesionando en la tarde-noche del Lunes Santo ya no desde el Real Monasterio de Santa Clara, debido a la magnitud de los pasos, sino desde la Iglesia de la Merced.

El Paso sobre el que procesiona el Señor de las Misericordias fue realizado en 2001 por el tallista José María Tirao Carpio y es de estilo neobarroco en madera de caoba con apliques de orfebrería y rematado con cuatro hachones que iluminan al Crucificado. En las esquinas del paso aparecen las figuras de los cuatro evangelistas realizadas por Francisco Carrillo y en el frontal del paso aparece una reliquia San Antonio María Claret.

El Crucificado permanece durante todo el año en el Monasterio de Santa Clara, siendo trasladado en Semana Santa a la Parroquia de la Merced para procesionar el Lunes Santo, al día siguiente es devuelto al Monasterio alrededor de las cinco de la tarde.

No podía finalizar este artículo sin nombrar a la Madre del Señor de las Misericordias, María Santísima de las Lágrimas conocida cariñosamente como la Virgen de los “Clavitos” (debido a que porta tres clavos en la mano), esta obra fue realizada por Juan Martínez Cerrillo para la Hermandad del Calvario de Córdoba en 1945 y adquirida dos años después por la Corporación jiennense.