Su nombre es José Luis Sanz y su cargo, nada más y nada menos, que el de alcalde de Sevilla. Y, entre todos los “problemas” que puede llegar a generar una gran ciudad -que además es la capital de Andalucía-, la “mala suerte” la ha tenido en las últimas semanas y con las cofradías, el colectivo más importante de la urbe hispalense.
El anecdótico, aunque no poco doloroso en lo físico, ha sido que acaba de sufrir un esguince y no podrá participar en la procesión de la Patrona, la Virgen de los Reyes, que se celebrará en la mañana de este 15 de agosto.
No obstante, el primer edil sevillano ha asegurado que estará en la misa que se llevará a cabo en la Catedral Metropolitana y continuará con el resto de su agenda.
El otro problema ha sido de más calado. La procesión Magna que clausurará el Congreso Internacional de Hermandades y Cofradías ha provocado un cambio en el recorrido común, que provocó bastante revuelo. Primero porque los técnicos municipales desaconsejaron el tramo de San Pablo y, a partir de ese momento, los nervios se apoderaron del poder político con llamamientos a la calma y reuniones a tres bandas (incluidos Consejo y Arzobispado), que mostraron la buena voluntad de las partes, pero también dejaron de manifiesto que el futuro de las procesiones se antoja complejo.





