La muestra de dulces de conventos se clausura antes de tiempo con cifras sin precedentes

Un cierre anticipado marcado por la afluencia masiva

La exitosa muestra de dulces elaborados por conventos de clausura, organizada por la Archidiócesis de Sevilla y celebrada en los Reales Alcázares durante el puente de la Inmaculada, volvió a desbordar expectativas. La afluencia fue tal que el evento concluyó antes de la fecha inicialmente fijada, un indicio claro del interés que sigue despertando esta cita tradicional.

Según Claudia Hernández, portavoz de la comisión organizadora, la actividad alcanzó su punto culminante el propio día de la solemnidad mariana: “Vendimos la última caja de mazapanes el día de la Inmaculada, cuando sonaban las campanas del Ángelus”.

Un comienzo con registros excepcionales

El desarrollo del encuentro confirmó lo que viene repitiéndose en ediciones recientes: un respaldo constante del público y unas cifras de venta en ascenso. Hernández definió la acogida como un “éxito increíble”, aludiendo al ambiente especial que rodea la iniciativa y recordando que “siempre decimos que se produce el milagro gracias a las oraciones de las monjas”.

La primera jornada dejó constancia de ese impulso, ya que durante la tarde del 5 de diciembre se despachó el 25 % del total de la producción, un ritmo muy por encima de las previsiones más optimistas. Para la portavoz, estos resultados se deben en gran medida a “los sevillanos, que son un público fiel que quiere a sus monjas y adora sus dulces”, aunque también destacó la presencia constante de turistas, que llenaron el recinto a lo largo de las cuatro jornadas.

Reconocimientos y colaboración institucional

Desde la organización se subraya la importancia de la difusión realizada por los medios de comunicación, así como la disposición del Ayuntamiento de Sevilla, que pone a su alcance el emblemático espacio del Alcázar. Hernández insistió en que “nos presta el Alcázar, y es un privilegio estar allí”.

La portavoz trasladó además el agradecimiento de las 19 comunidades de vida consagrada participantes hacia “los voluntarios y voluntarias, por el increíble trabajo que hacen”, subrayando su papel esencial en el funcionamiento fluido del evento.

Continuidad en los conventos tras la clausura

Aunque las puertas del Alcázar ya se han cerrado, los organizadores recuerdan que los tornos de los monasterios permanecen abiertos. El mensaje se dirige especialmente a los sevillanos, para quienes insisten en la necesidad de seguir respaldando a las comunidades religiosas mediante la compra de sus dulces durante el resto del año.

La recaudación obtenida continúa siendo una fuente clave de sostenimiento económico para estas comunidades, de ahí el llamamiento explícito a mantener vivo un vínculo que, edición tras edición, demuestra su fortaleza.