La Junta de Gobierno de la Hermandad Penitencial de las Cinco Llagas y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Victoria en sus Tres Caídas y María Santísima de la O, acaba de comunicar a sus hermano que el próximo miércoles día 26 de junio, Nuestro Padre Jesús de la Victoria en sus Tres Caidas, titular de la Hermandad, estará de nuevo repuesto al culto una vez finalizado el estudio por parte de su autor Antonio Bernal para el que fue retirado. Dicho informe será explicado y comunicado a todos los hermanos en el Cabildo General Extraordinario que se Celebrará el miércoles día 26 de junio.
En junio de 2019 la O materializó uno de sus sueños: la bendición de Nuestro Padre Jesús de la Victoria en sus Tres Caídas, el impactante Nazareno obra del imaginero Antonio Bernal Redondo. El Señor representa la iconografía de Jesús que, tras caer por tercera vez como consecuencia del peso de la cruz camino del Calvario, presenta una rodilla a escasos centímetros del suelo en acción de levantarse. El autor emplea con maestría un recurso novedoso al plantear la cabeza y mirada del futuro Titular alzadas al cielo con una facción de dolor tal, que de algún modo, evoca el semblante de una de las máximas expresiones de la imaginería barroca representada en la Expiración de Cristo por Ruiz Gijón.
Se trata de una imagen para vestir, anatomizada, cuyo rasgo principal radica en el planteamiento que el imaginero realiza con la posición del cuerpo, dotándolo de una gran verticalidad para obtener un resultado sorprendente, al dotarlo de una fuerza sobrenatural en el momento de levantarse y una estilización de la Imagen, alcanzando con la combinación de ambas un magistral equilibrio en su composición. La magnificencia en la posición de las manos, el escorzo del cuerpo del Nazareno, y el tratamiento de unos pies que deben soportar un enorme peso por última vez, contrastan con la delicadeza de uno de los talones desnudos que nos muestra el autor. En su cabeza clava una corona de espinas de gran tamaño, esbozando un rostro de belleza sin igual al exteriorizar una extraordinaria armonía entre dolor y compasión.





