Frótense bien los ojos porque, por increíble que parezca -es ironía-, el mundo definitivamente se va al garete dirigido por imbéciles e insensibles que carecen del más mínimo sentido de la humanidad. La última ocurrencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuyos dirigentes deben estar lo suficientemente ociosos en medio de la que está cayendo como para idear ocurrencias de esta calaña y extremadamente satisfechos que gestión vienen perpetrando desde que estalló la bomba, ha iniciado una patética campaña en la que pide a personas de todo el mundo que se graben cantando el clásico de la música disco de los 70 «We Are Family», con el fin de convertirlo en una suerte de himno en la lucha contra la pandemia de covid-19. Como lo oyen. Prepárense, con toda la paciencia que les quede, para presenciar millones de vídeos protagonizados por perfectos borregos imbéciles haciendo el payaso mientras miles de ciudadanos mueren cada día a consecuencia de este miserable virus cuyo origen mucho me temo que jamás conoceremos pero que cada vez menos parece tener que ver con el azar.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, anunció esta iniciativa, sin que hasta el momento se le haya caído la cara de vergüenza, junto a Kim Sledge, quien junto a sus hermanas Debbie, Joni y Kathy llevó esa canción al primer lugar de las listas a finales de los setenta y principios de los ochenta. «Es la canción perfecta para que nos unamos como una familia», señaló Sledge por teleconferencia, tras subrayar que el mundo ahora necesita más que nunca «unidad y solidaridad ante un problema global».
Las aportaciones globales a la nueva versión de «We Are Family», en la que se espera que haya diversas celebridades, se utilizarán para grabar una nueva versión del clásico que se estrenará en redes sociales el próximo 9 de noviembre. Ese día coincide con la inauguración de la asamblea anual de la OMS, consagrada a la lucha contra la covid-19, donde la canción servirá para abrir las sesiones de debate.
Parte de los beneficios de esta iniciativa musical será donada a la OMS con el fin de contribuir a la lucha contra la pandemia, subrayó Tedros. Cabe esperar que al menos salga algo bueno de esta imbecilidad cuyo principal objetivo es seguir aborregando a la ciudadanía mundial que ya ha dado buena muestra de ello, al menos en España, convirtiendo en otro «himno para el recuerdo» la canción Resistiré y aplaudiendo como morsas entre hilarantes sonrisas y un sorprendente ánimo de fiesta mientras miles de conciudadanos agonizaban en los hospitales. En la campaña participa también la compañía británica The World We Want, cuya fundadora, Natasha Mudhar, destacó en la presentación que la canción es «uno de los himnos más reconocibles del mundo, que inspira al instante un mensaje de unidad y solidaridad».
Una iniciativa que más allá del posible beneficio pecuniario supone un avance más en ese camino de homogenización internacional, esa globalización que antaño tanto molestaba a la izquierda, y que ahora esa misma izquierda abandera sin tapujos -siempre que redunde en terminar con la cultura occidental- intentando convertir a la especie humana en un rebaño de corderos dispuestos a obedecer, sin espíritu crítico alguno, mientras son llevados al matadero privados de libertad y cerebro.





