A paso mudá, 💙 Opinión

La Pasión que nunca se fue

Suerte de aquellos que el pasado fin de semana pudieron estar en la Plaza de toros de Linares. Sí, suerte inmensa.

Hace varios años, cuando la Pasión de Linares fue a Sevilla a un certamen de una hermandad, la cual no recuerdo ahora, ya marcaron una línea alternativa a lo que siempre se ha escuchado en Híspalis. Recuerdo que, como no iba a ser menos que cuando oficialmente entraron en la pasada Semana Santa (sí, la última en la calle), las críticas también les llovieron. Comentarios tales como «que sus marchas no son apropiadas para las hermandades sevillanas», «las bandas sonoras para las películas», y varios más del mismo corte, son los que han hecho a esta formación ser lo que es hoy: la más exquisita banda sonora de la Semana Santa andaluza.

El pasado sábado, la formación volvió por todo lo alto a actuar tras el parón covid. Digamos que volvió, pero no en un sentido literal; creo que nunca se fueron. Una plantilla extensa de músicos siempre es difícil de trabajarla de forma tan perfecta, después de una pandemia y de tantos días con los instrumentos guardados. Nunca se fueron porque volvieron igual que estaban, o incluso mejor para mi forma de ver. Quizá sean mis ganas, pero a través de lo que he podido ver por las redes, el «pellizco añejo» ha vuelto a esta banda a la hora de interpretar, que era lo que echaba más en falta. Sevilla gana; Córdoba gana; todos los lugares donde esta formación se presente, gana. Ganamos todos.

Y aunque las comparaciones resulten odiosas, desde otras formaciones se debería hacer más autocrítica y trabajar al 100 % por volver al nivel pre-pandemia. A la vista está de que es más que posible. Para todo lo demás, siempre quedarán los haters, las redes sociales y otros medios que mejor no nombrar.

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