La Pastora de Capuchinos presentará su cartel y el programa de actos del XXV aniversario de su reorganización

El Redil Eucarístico de la Bienaventurada Virgen María Madre del Buen Pastor, Divina Pastora de las Almas y Beato Diego José de Cádiz celebrará durante el presente año el XXV Aniversario de su reorganización. Será el próximo 14 de enero, tras la eucaristía de 19:30 horas, en Capuchinos, cuando se presente el programa de actos y sl cartel conmemorativo, obra del cordobés Julio Cachinero Merino.

La particular devoción de los capuchinos hacia la Divina Pastora nace, nuevamente, en el fructífero contexto del siglo XVIII, período en el que, según la tradición, Nuestra Señora se apareció bajo un árbol ante fray Isidoro de Sevilla, ataviada al modo de los pastores y rodeada por un rebaño de ovejas. El relato se extendió rápidamente por todo el territorio andaluz, lo cual tuvo su repercusión en los distintos conventos de franciscanos capuchinos en los que, desde ese momento, comenzaron a levantarse altares en honor a la Divina Pastora.

La capital cordobesa no fue ninguna excepción y también aquí tuvo un gran auge desde un lugar tan emblemático como la inmaculada Plaza de Capuchinos. Allí, se dice, fue enormemente venerada la bella imagen de la Pastora – de la que no se conoce su autor aunque sí se pudo fechar su realización en el antedicho siglo XVIII, poco después de la mencionada aparición – hasta que ese fervor fue decayendo progresivamente, dejando a la bella talla en un discreto segundo plano desde el que pasaría prácticamente desapercibida durante largos años.

La talla de la Pastora fue remodelada en la década de los 50 por el célebre y recordado imaginero cordobés Juan Martínez Cerrillo y restaurada, de nuevo, por los también cordobeses Francisco Romero Zafra y Antonio Bernal Redondo, quienes le devolvieron su antiguo esplendor.

La relevancia de la Santísima Virgen queda una vez más demostrada a través de los impresos repartidos en el año 1960 en los que la sonriente imagen aparece sobre unas líneas que anuncian una “Solemne Novena a la Emperatriz de los Cielos y de la Tierra, bajo el tierno título de Pastora Divina de las Almas”.

No fue hasta la década de los 90 del pasado siglo cuando la imagen de la Divina Pastora recobró su antigua relevancia y, con ella, su perdido protagonismo. Este cambio se produjo, una vez más, gracias a la más que notable influencia de fray Ricardo de Córdoba que, junto a un grupo de devotos, tomó la determinación de devolver el culto y la retirada atención a la que un día fuera nombrada patrona de los capuchinos.

A partir de entonces, la Divina Pastora del Convento del Santo Ángel volvería a estar en el punto de mira no solo con la celebración del Triduo en su honor, tradicionalmente llevado a cabo en torno al domingo del Buen Pastor, sino también con el besamanos en que la Santísima Virgen es expuesta en el interior del templo en la fecha del 6 de enero con motivo de la festividad de la Epifanía del Señor.

Durante el mes de julio de 2014, comenzaron a fraguarse nuevos proyectos en torno a la imagen de la Santísima Virgen, especialmente a través de las redes sociales, mediante las cuales un grupo de devotos pretendía “engrandecer más aún a nuestra bendita Pastora” y llegando incluso abrir un plazo de suscripción a la hermandad, sobre la que, además, se proporcionaba la información necesaria a todo aquel que estuviese interesado en formar parte de dicha comunidad, llegando asimismo a programar reuniones que se celebrarían en el cocherón de la propia Plaza de Capuchinos. Iniciativas que terminaron disolviéndose con el transcurrir del tiempo hasta quedar en nada.

La tradición se consolidó gracias al firme propósito de concederle a la Divina Pastora de las Almas, en un gesto de justicia, el protagonismo que no acababa de serle devuelto a la dulce imagen de Capuchinos y que concluyó convirtiéndose en una maravillosa realidad materializada.