La patrona de Torrecampo, la Virgen herida

El alzamiento nacional tuvo lugar el 18 de julio de 1836

La advocación de las Veredas está íntimamente relacionada con los franciscanos. Sin embargo, en la localidad cordobesa de Torrecampo sus orígenes se sitúan, según una leyenda, en la aparición de la Virgen a un pastor que quiso llevarla consigo al pueblo. Sin embargo, la Virgen se resistía, por lo que fue el pueblo en masa, una vez enterado del acontecimiento, el que se presentó en aquella zona, conocida como «la plancha», comenzando después a levantarse una ermita en su honor. Los torrecampeños pronto se afanaron en levantar una ermita a la Virgen que se apareció en las veredas, en el camino que hay junto al arroyo Guadamora, donde tantos pastores pasaban con su rebaño.

Es esta una de las dos imágenes que bajo la misma advocación se encuentra en el pequeño templo, una talla de alrededor de veinte centímetros que dio origen a las romerías en su honor y que aparece tras unos barrotes, precisamente colocados para evitar que pudiera desplazarse al lugar exacto donde fue encontrada. Es la que según la leyenda se le apareció al pastorcito, llevando el Niño Jesús en su regazo. La ermita se encuentra situada junto al camino que une La Mancha con Andalucía, a siete kilómetros de la población. Es de planta rectangular y una sola nave. De la construcción gótica inicial, levantada en el siglo XV tan solo se conserva la estructura formada por cuatro arcos apuntados de ladrillo sobre pilares de granito, además del arco apuntado de la puerta principal. Sufrió una importante reforma en el siglo XVIII.

La imagen que presiden la ermita bajo un baldaquino barroco es la patrona de Torrecampo, una talla policromada de finales del siglo XV que en escasas ocasiones ha podido contemplarse tal y como fue concebida debido a que es revestida con diversos atuendos, como el de pastora o de reina.

Los devotos de la imagen están acostumbrados a orar ante la Virgen a la que acuden a implorar su protección. Pero quienes acuden por primera vez suelen hacer referencia al espacio hueco entre sus dos ojos, quizá el rasgo más distintivo. Para conocer su origen hay que viajar hasta el 23 de septiembre de 1937, en plena Guerra Civil. Entonces corrió entre la población que habían querido destruir a quien desde siglos es uno de los centros de devoción más destacados del centro de Córdoba. Ya se habían perdido otras imágenes, así como retablos en Torrecampo, pero la noticia del ataque hacia la Virgen de las Veredas dejó conmocionado a todo un pueblo. Según las crónicas los vecinos salieron apresurados hacia el santuario para estar junto a quien en tantos momentos difíciles había estado amparándolos.

Radiografía donde se observa la bala así como los roces en el cuello. Foto: El club del Abanico

Hasta en dos ocasiones se intentó acabar con la imagen. Una de las balas rozó el cuello, impactando la segunda de ellas en su frente. Pero la bala no estalló, por lo que la imagen no fue destruida. Un milagro al que no se le encontró explicación hasta 1993, cuando Miguel Ángel Pérez restauró la imagen y comprobó que fue el perno de la corona el que impidió que la bala acabara atravesando la madera, haciéndola estallar. Y allí permanece en su interior, aunque sea invisible al resto de los fieles, quienes sí ven la señal con la que quedó marcada, recordando que, a pesar de los intentos por destruirla, continúa reinando como desde hace siglos por encima del odio y las guerras.

Una de las grandes citas en su historia tuvo lugar en 1995, cuando fue coronada canónicamente. El 30 de abril, el obispo Infantes Florido le impuso la presenta en el Paseo de Gracia de Torrecampo. Es una de las escasas ocasiones en las que visitó el pueblo. En aquella década también lo hizo dos años antes, con motivo de su restauración. Las calles de Córdoba pudieron contemplarla el 27 de junio de 2015, en la procesión magna que reunió a grandes devociones de la diócesis, con motivo del 775 aniversario de la consagración de la catedral. Con motivo del XXV aniversario de su coronación canónica volvió a visitar Torrecampo, celebrándose varias eucaristías, una de ellas presidida por el obispo de Córdoba. No lo hizo en la fecha exacta, debido a las restricciones de la Covid-19 sino en 2021, donde algunas medidas se relajaron. A pesar de ello, algunas todavía permanecían vigentes. El traslado a su santuario se realizó sin la presencia de público.

Virgen de las Veredas en la parroquia de San Sebastián en abril de 2021. Foto: hermandad

Torrecampo celebra su feria desde el 28 de abril hasta el 2 de mayo. La jornada más importante tiene lugar el 1 de mayo, día de San José Obrero. Comienza con la diana floreada, protagonizada por la agrupación musical Guadamora, continuando con la romería hasta el santuario. En 2023, antes de la procesión, el momento más esperado por los torrecampeños, le fue impuesto el bastón de mando de alcaldesa honoraria. Como aquellos pastores, acuden con sus zurrones a disfrutar de una jornada familiar en torno a la Virgen de las Veredas, cuya sola presencia basta a los torrecampeños para ponerse bajo la protección de la Madre de Dios.

La Virgen de las Veredas durante su romería. Foto: Hermandad