Las semanas inmediatamente posteriores a la conclusión de la Semana Santa suelen ser extremadamente prolíficas en lo que se refiere a rumores y noticias que giran alrededor de las personas responsables de dirigir a las cuadrillas costaleras, que sobre sus hombros tienen la fortuna de llevar a las imágenes devocionales de las diferentes corporaciones penitenciales que configuran el universo cofrade.
Es el caso de la hermandad de la Paz y Esperanza cuyos máximos dirigentes han confirmado, en una reunión celebrada con la cuadrilla del palio este viernes en la casa hermandad, el gran caudal de rumores que ha venido circulando por los mentideros cofrades en las últimas semanas, tomando la determinación de prescindir de los servicios de Antonio Morales Vega como responsable del llamador del paso de palio de Nuestra Señora de la Paz y Esperanza – «no sigue», ha sido el término empleado -, después de dos años en los que su mano ha sido la que ha guiado a sus costaleros, siempre bajo la supervisión del capataz general de la cofradía Vicente Mengual.
Fue en julio de 2015 cuando se hizo pública, a través de un comunicado, la decisión adoptada por la junta de gobierno de la corporación franciscana de no ratificar a Rafael Muñoz Cruz y a su equipo al frente del palio de la Virgen de la Paz y Esperanza. En el mismo comunicado, la corporación capuchina informaba que Vicente Mengual, hasta entonces responsable en exclusiva de la cuadrilla del paso de Misterio, asumía el cargo de capataz titular – general – de la hermandad, una noticia de gran envergadura por prescindir de un capataz muy respetado, queridísimo por sus hombres y con una larguísima trayectoria en la hermandad del Miércoles Santo, desde que sucediera en el cargo en 1999 a su padre, el histórico Rafael Muñoz Serrano.
Exactamente cinco meses después, el capataz titular de la Paz y Esperanza, Vicente Mengual anunciaba quienes serían las personas que le iban a acompañar en esta nueva andadura. Un equipo encabezado por Antonio Morales Vega, un hombre con una amplia experiencia en el mundo del costal, básicamente bajo los palios de la dolorosa capuchina y la Esperanza de San Andrés donde desde hace años forma parte del equipo de capataces que guía su palio. Una trayectoria en la que el nombre de Antonio Morales ha estado ligado al de Alfonso Morales Amate, otra persona que goza de un más que considerable predicamento y respeto por parte de buena parte de la cuadrilla de la Paz derivados de sus años compartiendo costal en las trabajaderas.
Tras la no continuidad de Antonio Morales, las personas que se harán cargo del llamador de la Reina de Capuchinos conformarán un equipo encabezado precisamente por Alfonso Morales Amate, quien, como decimos, ha formado tándem con Antonio Morales estos dos años, que ejercerá ahora como máximo responsable.
El tiempo determinará, como ocurrió con aquella decisión, si la opción elegida por la junta de gobierno de la corporación capuchina es acertada o en su caso se convierte en un error cuyas consecuencias habrá que determinar en un futuro inmediato.





