La Paz y Manuel Valera firman el contrato de la corona de la Coronación Pontificia

La junta de gobierno de la hermandad de la Paz y Esperanza ha suscrito con el orfebre Manuel Valera el contrato que sustenta la ejecución de la corona que lucirá la Paloma de Capuchinos con motivo de su Coronación Pontificia. La Parroquia de San Miguel fue el escenario elegido, el 15 de abril de 2018, por la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Paz y Esperanza para celebrar un cabildo extraordinario en el que los hermanos de la corporación capuchina fueron citados para elegir el diseño de la corona que lucirán sus sienes Nuestra Señora de la Paz y Esperanza con motivo de su coronación canónica prevista para 2020. A la cita asistieron algo más de medio centenar de hermanos que votaron a mano alzada, con una sorprendente poca afluencia de miembros de la cuadrilla de la Paloma de Capuchinos. Una abstención ha impedió la unanimidad en la elección.

La Asamblea General, que se tuvo que pronunciar sobre dos diseños del mismo autor, Manuel Valera Pérez, se decantó por una corona en la que priman los aspectos simbólicos, destacando el uso del cristal y su dimensión iconográfica, en la que la figura de San Rafael Arcángel, custodio de la ciudad y siempre presente en el altar itinerante desde el que la Reina de Capuchinos derrama su esencia cada Miércoles Santo, ocupa un lugar de privilegio, así como la Paloma de Pentecostés, representación del Espíritu Santo. Su inspiración se remite a las tendencias actuales en geometría fractal, dialogando con un lenguaje profundamente barroco en ornamentación y pequeña imaginería. El otro diseño sometido a la valoración de los hermanos era una presea de inspiración antequerana.

El cordobés Manuel Valera, uno de los más prestigiosos orfebres del actual panorama del arte cofrade, es un fijo en este tipo de lides, siendo el autor sin ir más lejos de las coronas y el rostrillo con los que se coronaron a la Virgen de la Cabeza de El Carpio y a su Bendito Hijo el pasado mes de octubre, en la última coronación de estas características que ha tenido lugar hasta la fecha en la diócesis de Córdoba. Además, su hijo concibió el logotipo del 75 aniversario de la hermandad, con lo que su vinculación sentimental con la hermandad no es nueva.