La Piedad de Palmeras seguirá siendo sexta el próximo Miércoles Santo

La decisión del Cabildo “obliga” a la hermandad a regresar a Poniente a altas horas de la madrugada

La Hermandad de la Piedad de Palmeras afrontará un nuevo Miércoles Santo en la sexta posición de entrada en la carrera oficial, una circunstancia que provocará su regreso al barrio en torno a las cuatro de la mañana, tras resultar imposible cualquier modificación en el orden procesional. La situación deriva de la negativa del Cabildo Catedral a permitir que la cofradía concluya su estación de penitencia en el Patio de los Naranjos como venía ocurriendo en los últimos años.

Un planteamiento que la corporación había defendido como solución temporal mientras realizaba ajustes internos en su cortejo. Entre ellos una serie de modificaciones en el paso de misterio, como la sustitución de algunos de los elementos actuales con el objetivo de rebajar el peso del conjunto y la incorporación de dos nuevas trabajaderas, que podrían aliviar la carga derivada de la lejanía del barrio a la Catedral. Cabe recordar que la corporación del Miércoles Santo se limitaba, desde 2019 y hasta ahora, a finalizar su recorrido en la Puerta del Perdón y a realizar el desmontaje en el Patio de los Naranjos, quedando completamente desalojada menos de dos horas después de la entrada de la cruz de guía, sin generar riesgo alguno, más allá de mínimas molestias.

En la reunión celebrada anoche entre las hermandades del Miércoles Santo, para analizar la problemática que afecta a la Piedad, se confirmó que pese a la buena disposición mostrada por algunas hermandades, otras mantienen una inflexibilidad difícil de justificar, lo que hace inviable la reordenación deseada. Incluso se apuntó que, de haber contado con un simple gesto de dos de las hermandades afectadas, la Piedad podría haber pasado a ser cuarta o quinta, pero este gesto no se ha producido por lo que no ha resultado viable implementar soluciones en favor de la cofradía claretiana, una de las hermandades más humildes de Córdoba, que acudió a Carrera Oficial en 2011, “empujada” por el obispado y otros poderes fácticos y que ahora resulta muy perjudicada por la medida adoptada por el Cabildo Catedral. Una situación cuando menos llamativa.

La hermandad recordó que el verdadero punto de inflexión —el verdadero motivo por el que la Hermandad de Palmeras decide solicitar concluir su estación de penitencia en la catedral— se produjo con el traslado de la carrera oficial en 2017. Desde ese momento, el itinerario dejó de ser compatible con un horario razonable: entrar los primeros o en cualquier posición que impidiera a la cofradía tirar hacia Poniente a la salida de carrera oficial implicaba sumar dos horas adicionales de recorrido por tener que llegar hasta Capitulares y luego regresar al barrio por el centro de Córdoba, mientras que ser los últimos, como ocurre ahora, prolonga la jornada hasta límites difícilmente sostenibles. Tras dos años soportando esta situación, un itinerario de unas 12 horas y más de diez kilómetros de recorrido, la corporación la consideró una auténtica barbaridad que ahora le toca volver a sufrir.

Descartada, por tanto, ser la primera en llegar al recorrido común —recordemos: dos horas de recorrido más—, la Agrupación planteó a la hermandad distintas alternativas de recogida, opciones que fueron desestimadas y calificadas como poco útiles o directamente inviables. Entre ellas se mencionó la posibilidad de finalizar en la Parroquia de la Inmaculada, o en una carpa en mitad de La Victoria. Soluciones que, sorprendentemente, supondrían incumplir los nuevos estatutos en ciernes, cuya votación está prevista para el día 15 de diciembre, al no recogerse la cofradía en su sede canónica y fueron desechadas. En este contexto, la Piedad de Palmeras considera que recogerse en una carpa situada en mitad de la nada carece de la dignidad necesaria para una hermandad del Miércoles Santo.

Cabe recordar que una de las razones que se esgrimieron el año pasado para impedir la entrada de la Presentación al Pueblo de Cañero en el Miércoles Santo es que no era asumible que una hermandad llegase a su templo a las tres o cuatro de la madrugada y que eso “daba mala imagen” para la Semana Santa de Córdoba. Curiosamente ese mismo argumento no ha servido para propiciar un acuerdo que impida que la Piedad de Palmeras llegue a una hora similar a San Antonio María Claret el próximo Miércoles Santo, lo que añade un elemento más de distorsión en todo este enojoso asunto. Un agravio comparativo indefendible.

Actualmente, la Piedad entiende que el asunto está “cerrado» ya que mientras nadie modifique su postura, no habrá cambios. La corporación asume que solicitar nuevas reuniones —“todas las que sean necesarias”—, resultaría estéril si no existe voluntad de reordenar el día. Mientras tanto, la cofradía queda sin posibilidad de acceder a un puesto que facilite el regreso a Poniente en un horario asumible. Elementos que confluyen en que la Piedad de Palmeras volverá a ser la última en llegar a la carrera oficial el próximo Miércoles Santo y tendrá que llegar a su barrio a unas horas inasumibles.