La Semana Santa que nos acaba de dejar ha estado cargada de infinidad de momentos que quedarán grabados a fuego en el imaginario cofrade de muy diversos lugares, alimentando, de esta manera, el alma de hermanos y fieles hasta la próxima cuaresma.
Tal es el caso de la Hermandad de la Estrella de Jaén, que pudo vivir un espléndido Domingo de Ramos. De las muchas chicotás que, a buen seguro, perdurarán en la memoria de sus hermanos, sobresalió el transitar por la calle Llana, ya caída la noche de la primera jornada de la Semana Santa.
Al discurrir del imponente paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Piedad en su Presentación al Pueblo por este enclave, la Agrupación Musical de la Estrella, entregada a su imagen titular como cada Domingo de Ramos, brindó la interpretación de una pieza que, a buen seguro, no dejó a nadie indiferente.
La brillante formación jienense ofrecía, a modo de plegaria musical, la marcha «Dominus Misericordiae», una adaptación de la banda sonora de la archiconocida película de Mel Gibson de La Pasión de Cristo. Dicha adaptación fue realizada por Daniel Torres, siendo un total acierto y demostración de que la música de Semana Santa puede ser el perfecto nexo de unión entre la imagen sagrada y la divinidad, brindando una chicotá de ocho minutos que será recordada durante mucho tiempo como el momento en el que la Pasión de Cristo quedó bordada en el pentagrama del Domingo de Ramos jienense.
Fotografía: A.M. Estrella Jaén





