No fué nada fácil. Hoy, 26 de Marzo, se cumplen 90 años desde que la sevillana Hermandad de San Esteban, saliese por primera vez a la calle en una jornada tan repleta de emociones como de anécdotas variadas. Con unos requisitos complicados por parte del Cardenal Ilundáin -caracterizado por un intento de control de muchos aspectos cofrades- entre los que se encontraba el de la necesidad de contar con dos pasos para poder salir a la calle, la Hermandad de San Esteban trabajó duramente para cumplir tal exigencia. Tras desechar varios proyectos presentados debido a su elevado coste, en enero de 1929, la Hermandad adquirió un palio de tul de oro bordado a máquina perteneciente a la Hermandad de Monserrat que fue realizado tan solo dos años antes. De la misma manera, adquirió los varales de cobre del paso de Nuestra Señora de la Amargura, unos varales que hoy en día reformados, son los que procesionan en el palio de los Desamparados.
La primera salida estuvo cargada de contratiempos y soluciones in extremis. Gran cantidad de los enseres que procesionasen en esta primera salida, fueron prestados por otras Hermandades y particulares que de manera generosa, favorecieron esta primera salida en la tarde del Martes Santo. Entre algunos de esos prestamos, se encontraban las andas talladas en estilo neogótico que fueron cedidas por la la Hermandad de la Estrella de Triana y sobre las que se paseó por la calle la imagen del Señor de la Salud y Buen Viaje. Se completaban dichas andas con unos angeles ceriferarios cedidos por Nuestra Señora de la Luz y que durante el trayecto es muy posible que tuviesen que ser retirados debido a algún problema con su colocación, ya que examinando las intastáneas que existen de ese Martes Santo, aparecen ausentes en algunas de las fotos mientras que en otras, se encuentran sobre el paso.
Tras el paso del Señor de la Salud y Buen Viaje, el palio de la Virgen de los Desamparados se hacía presente en la calle con dos sorpresas. La primera de ellas vendría dada por el montaje ya fuera del templo, de los respiraderos que llegaron en el último momento cuando el paso ya estaba saliendo. El otro hecho sorpresivo fue el que protagonizaron las medidas de la parihuela y el palio, las cuales diferirían haciendo que el palio fuese más corto que el paso haciendo que la Cofradía tuviese que buscar unas alternativas que hiciesen menos visible esa «tara». Para disimular el fallo, se optó por colocar una tanda de jarras cedidas por el Marqués de Villar del Tajo.
La cuadrilla encargada de realizar esta primera salida, fue la de José Romero «Romerito», que junto al Regimiento de Intendencia tras el paso del Señor, y la Banda del Maestro Tejera tras el palio, completaron esta salida repleta de anécdotas que hicieron posible que en nuestros tiempos, sigamos disfrutando del señorío de la Hermandad de San Esteban.
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