«Muere un costalero de San Bernardo»

«Cuando el paso del Cristo de la Salud de la Cofradía de San Bernardo iba ayer tarde camino de la Campana por la Alfalfa, el costalero José Portal Navarro, de 42 años, que se había metido bajo las trabajaderas para pedir al Señor por su padre, recientemente operado de cáncer, sufrió un repentino ataque cardíaco quedando prácticamente muerto en el acto. La noticia, conocida rápidamente en toda la ciudad, llenó de consternación la tarde y la noche del Miércoles Santo…» Así narraba lo sucedido la portada de ABC del jueves 27 de marzo de 1986, que llevaba por título «Muere un costalero de San Bernardo» uno de los hechos más dramáticos acaecidos en la Semana Santa de Sevilla en las últimas décadas. Un suceso luctuoso que propició numerosos gestos de desolación a lo largo de toda la jornada que fueron desgranados por el periodista Antonio Silva en las páginas del rotativo hispalense.

Silva contaba que «todo el desfile procesional de las cofradías sevillanas estuvo marcado por la tristeza del suceso en el que perdió la vida José Portal, dejando viuda y dos hijas, las mismas que lo esperaban a la salida de la Catedral para darle un bocadillo, lugar al que no llego porque estaba en el cielo con su Cristo de la Salud». El periodista desmenuzaba lo ocurrido explicando que «la cofradía había salido a las 14:25, que hacía calor y se sudaba bajo el paso y que entre el grupo de hermanos costaleros había una nutrida representación de la familia Portal: José, Francisco y Manolo, tres hombres que expresaban sus sentimientos bajo las trabajaderas del Cristo de la Salud y de la Virgen del Refugio».

«Todo iba transcurriendo con normalidad -continuaba Silva- hasta que llegadas las cinco de la tarde, hora torera para una cofradía con abolengo torero», ocurrió lo inimaginable. Bajo las trabajaderas del Cristo de la Salud iba el fallecido, llegando a la plaza de La Alfalfa que se convertiría para siempre en el escenario de un suceso que marcó para siempre a esta cuadrilla de hermanos». «El capataz, Jesús Basterra, iba mandando de frente cuando al arriar el paso cayó fulminado al suelo José Portal. Manuel Rechi, que andaba por allí, ayudado por otros costaleros y nazarenos, sacaron a José del paso y lo metieron en el portal de una vivienda. Un ATS y un médico intentaron reanimarlo mientras que la Policía Municipal de servicio en la Alfalfa acercó un furgón y trasladó al enfermo al Equipo Quirúrgico Municipal. El ATS le hizo la respiración boca a boca varias veces pero nada se pudo hacer. José ingresó cadáver. Su cuerpo, aún ceñido por la faja negra, y su espíritu en el cielo, con el Cristo de la Salud», explicaba emocionado el periodista, quien concluía subrayando que «la esposa de José y sus dos hijas lo estaban esperando en la puerta de la Catedral donde se enteraron de lo ocurrido produciéndose escenas de dolor y patetismo».

La trágica noticia se difundió como la espuma a lo largo y ancho de toda la Sevilla cofrade, unida como nunca en el sentimiento y el dolor por la pérdida de uno de los suyos. La Hermandad de la Sed iba en dirección a la Campana por la calle Orfila cuando recibieron la noticia, momento en el que los costaleros realizaron una levantá por el fallecido. Y tras la Sed, San Bernardo con el paso del Cristo de la Salud caminando la perfección si bien aún se desconocía que el costalero había ingresado fallecido en el Equipo Quirúrgico. «La Virgen del Refugio hacía su entrada en Campana cuando se recibió en el palquillo una llamada del doctor Hermosilla Molina dando a conocer al presidente del Consejo de Cofradías la triste noticia, quien se apresuró a darla a conocer al Hermano Mayor de San Bernardo, José Nadales».

«La Banda de Tejera que comenzó a tocar la marcha «Refugio eres tú», interrumpió la interpretación y la dolorosa entró en Campana con un toque fúnebre de redoble de tambor. Ya durante el recorrido por la carrera oficial solo se interpretaron marchas fúnebres», como ocurrió al pasar por los palcos cuando la Virgen, exornada con flores dispuestas precisamente por la familia Portal Navarro, avanzó a los sones de Amarguras, entre un silencio doloroso multiplicado en la plaza de San Francisco, contaba la impecable crónica de Silva.

Muchas fueron las muestras y los gestos que se produjeron aquella dolorosa jornada como el luto en el llamador del paso de Madre de Dios de La Palma en honor del fallecido, o la levantá a pulso que los costaleros que mandaba Alejandro Ollero realizó en los palcos. O cuando entró el paso de misterio de los Panaderos sin que se le tocará ninguna marcha, tan solo al redoble del tambor, entre el murmullo de un público emocionado que «tornó en aplauso» al escucharse debajo de las trabajaderas un Padrenuestro en memoria de José Portal, cuando el paso enfiló la calle Sierpes. O el instante en el que la Banda de Utrera, que acompañaba a la Virgen del Buen Fin, tocó una estrofa de la marcha «Hermanos costaleros» para rápidamente continuar con el toque fúnebre del tambor». Una jornada dramática que jamás olvidarán aquellos que la vivieron y que ya forma parte de la historia más triste de la Semana Santa de Sevilla.