La procesión de la Virgen de Linares

La devoción de Córdoba a Nuestra Señora la Purísima Concepción de Linares tiene tres días principales organizados por su Hermandad. Primero el del pregón, cuando se anuncia la fiesta y se cuenta la historia de cómo llegó la Virgen con Fernando III en 1236. Segundo, el de la romería, siempre el primer domingo de mayo, cuando los cordobeses peregrinamos entre canciones y alegría a rezarle a la Virgen en su santuario serrano, haciendo el camino inverso que Fernando III realizó hace casi 800 años. Y tercero, el segundo domingo de mayo, el de la ofrenda floral y la procesión con la Virgen de Linares por el agreste paisaje donde la depositó el Rey Santo. Este año tendrá lugar el 12 de mayo.

A las once de la mañana se celebrará la Santa Misa, oficiada por el consiliario, Manuel Pérez Moya. En ella, la hermana mayor, Isabel de los Ángeles Carrión, y los fieles realizarán la ofrenda de flores ante la Virgen. Cada flor representa un beso que sale del corazón de sus devotos para ponerlo a los pies de Nuestra Señora. Luego, a las siete de la tarde, la Virgen de Linares saldrá en unas andas y recorrerá los alrededores del santuario hasta llegar al arroyo de Linares, que recorre la base del promontorio donde se alza, y volverá a su templo. Estará arropada por su Hermandad y los numerosos fieles que la acompañan y escoltada por una escuadra de gastadores de la Brigada “Guzmán el Bueno” X, concretamente procedentes del Grupo de Artillería de Campaña X de dicha unidad. La presencia del Ejército, siempre cercano al pueblo y sus tradiciones, simboliza aquellos otros militares que vinieron con el rey Fernando III y trajeron la Virgen de Linares, conocida desde entonces como la Capitana o la Conquistadora.

Porque la Virgen de Linares es la devoción mariana más antigua de Córdoba, capital y provincia, vinculada con un hecho trascendental de la historia de Córdoba: la reconquista por Fernando III en 1236. San Fernando trajo consigo la pequeña talla y la depositó en una atalaya mora cuando acudió a asediar la ciudad. En torno a esta torre vigía, que aún se conserva, se comenzó a edificar el santuario. El nombre de Linares procede de Al-Naru, denominación en árabe de la atalaya y el arroyo que hay a sus pies. La imagen original se perdió y la actual de madera de tejo se fecha en torno a 1420, según pruebas con Carbono 14. En cualquier caso, desde la segunda mitad del siglo XIII, ya existe documentación sobre ella y su santuario en el archivo de la Catedral de Córdoba, cuyo Cabildo custodia ambos. La reconquista de Córdoba es la primera en Andalucía tras algunas plazas jiennenses, por lo que podemos afirmar que estamos ante la devoción mariana más antigua de las capitales andaluzas. Fue coronada pontificiamente en 2011.


Juan José Primo Jurado

Director del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico