El colosal «baldachino» de Málaga y la saeta de Diana Navarro conmueven Roma
La solemne procesión del Jubileo de las Cofradías, celebrada este sábado en Roma con participación internacional, ha captado la atención del prestigioso diario italiano Corriere della Sera, que dedica un artículo a lo vivido entre el Coliseo y el Circo Máximo, donde se reunieron más de cien mil fieles.
El rotativo subraya la impresionante presencia española, especialmente la de Málaga, cuya Archicofradía protagonizó uno de los momentos más sobrecogedores del cortejo. “Pasa el enorme «baldachino» de la Virgen de Málaga, una estructura de madera y metales preciosos, cinco toneladas y media, llevada a hombros por 270 cofrades españoles”, describe el periodista Andrea Arzilli. El conjunto, añade, “se detiene cada veinte metros para beber y recuperar el aliento, mientras los veteranos ajustan el paso y gritan «¡un pasito a la derecha!»”.

El ambiente alcanzó un clímax lírico con la actuación de la reconocida soprano Diana Navarro, a quien el artículo menciona sin citar su nombre, aunque se refiere a su actuación diciendo: “la magia del canto de una soprano, una voz que corta el aire como una cuchilla y que recuerda los sonidos de los muecines”. Navarro, que en otras ocasiones ha interpretado saetas al Cristo del Cachorro y a la Esperanza de Málaga, ofreció en Roma una conmovedora versión que hizo guardar silencio a la banda. “A cada pausa se gritaba ‘¡Viva!’ desde detrás de las vallas”, añade el diario, mientras los asistentes presenciaban la escena “sentados en la hierba del Celio o desde las gradas del Coliseo, que por unos minutos parecía tan solo la escenografía de un acto sacro”.
Dos cortejos procesionales convergieron en el corazón de la ciudad eterna. El primero partió de Piazza Celimontana, recorriendo Via Claudia, Via Celio Vibenna, Via di San Gregorio, Piazza di Porta Capena, Viale Aventino, Via del Circo Massimo, Via dell’Ara Massima di Ercole y Via dei Cerchi, para después regresar “por detrás del Coliseo” hasta el punto de partida. El segundo cortejo, también multitudinario, discurrió por Viale delle Terme di Caracalla y Viale Aventino, incorporándose en Largo Cavalieri di Colombo para culminar juntos en el Circo Máximo, convertido por horas en un santuario al aire libre.
El artículo ensalza la variedad y riqueza de las cofradías participantes: desde los carros portugueses del Real e Venerável Irmandade do Santíssimo Sacramento de Mafra, a los italianos de la Arciconfraternita Vaticana di Sant’Anna dei Parafrenieri, el Priorato Ligure y la confraternita di Maria Addolorata di Enna. También menciona a los españoles de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno de León, así como al paso de Sevilla, “de tres toneladas y media, sobre los hombros de 150 portadores”.
En palabras del propio medio: “A cada paso, el público aplaude apoyado en las vallas cubiertas de banderas, sobre todo españolas”. Y mientras los «turibuli» humeaban, añade, “los portadores se estiraban las piernas y se secaban el sudor”. Uno de ellos, Valerio, de Savona, lo resume así: «Nuestro Cristo pesa 150 kilos y nos turnamos: llevarlo cien metros ya es una gran satisfacción».
No faltaron, sin embargo, las voces críticas. El diario señala que los residentes del barrio Celio protestaron por las restricciones de tráfico, la colocación de vallas y la retirada de vehículos durante la noche, con decenas de coches remolcados. “Una fiesta para toda la ciudad, salvo para los vecinos del Celio”, remata con ironía.
Con este despliegue de fe, arte y tradición, las hermandades españolas no solo participaron, sino que lograron que su expresión popular se colara en las páginas del principal periódico de Italia, dejando una estampa histórica bajo los arcos del Coliseo.





