La procesión extraordinaria del 275 aniversario de Las Aguas será el 19 de septiembre

La Hermandad de las Aguas comienza la celebración de un año muy especial en el que conmemora su 275 aniversario fundacional y que permitirá presenciar su retorno a Triana. Una celebración cuyo programa de actos y cultos extraordinarios ha sido presentado este viernes en la capilla del Rosario y que tendrá como punto culminante la procesión extraordinaria del Cristo de las Aguas y la Virgen del Mayor Dolor el próximo 19 de septiembre, tal y como adelantamos en Gente de Paz en diciembre de 2023.

Previamente, el día 13, serán trasladados en andas a la parroquia de San Jacinto, donde se celebrará una función y una misa de acción de gracias y desde donde saldrá en dirección a Sevilla el paso de misterio de la cofradía el mencionado día 19. De este modo el Cristo de las Aguas regresará a Triana un cuarto de siglo después toda vez que en el año 2021 el Cristo y la Virgen del Mayor Dolor procesionaron desde la Capilla de los Marineros hasta la capilla del Rosario.

Entre los actos concebidos para conmemorar esta efemérides se incluyen una serie de conferencias y mesas redondas y algún concierto que se desarrollarán a lo largo de todo el año, así como una publicación sobre la historia de la Hermandad de su contexto histórico.

Los actos externos extraordinarios incluirán una misa de acción de gracias en la parroquia de San Jacinto, el mismo 19 de septiembre , a partir de las 18:00, que estaba presidida por el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses.

Cabe recordar que la fundación de la cofradía tuvo lugar en esta parroquia trianera en el año 1750. Sin embargo, la fundación de la Hermandad de la Santa Cruz, que desde entonces reside en un antiguo humilladero frente a las Atarazanas Reales, que a día de hoy es la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, puede datarse sobre 1635. La actual Hermandad de las Aguas proviene de la fusión en dos diferentes épocas de tres Hermandades, dos de las que hoy consideramos de Gloria y otra de Penitencia. La Congregación del Rosario, cuya fundación está datada el 24 de marzo de 1697 en el Antiguo Convento de Nuestra Señora del Pópulo, espacio que hoy ocupa el actual Mercado del Arenal. Y la Hermandad de Penitencia de las Aguas fundada en 1750 en el Convento de San Jacinto de Triana.

Las dos primeras hermandades se fusionan el 17 de enero de 1738 con la inicial intención de acoger a una decadente Congregación del Rosario. Sin embargo las costumbres de la época y la devoción al Santo Rosario hacen más pujante a la Titular Gloriosa llegando a encumbrarla, en pocos años, como Titular de la Capilla que hoy conocemos, llamándose popularmente a la Hermandad: Rosario de la Resolana. La Resolana del Río era el nombre con el que se conocía a esta zona del actual Barrio del Arenal, extramuros de la ciudad de Sevilla entre las Atarazanas y la ribera del Guadalquivir. La Hermandad de Gloria resultante vivió momentos de gran esplendor y padeció las severidades y los rigores del periodo histórico que le tocó vivir a la ciudad de Sevilla, del mismo modo que al otro lado del río, en Triana, igual le sucedía a la Hermandad de Penitencia de las Aguas.

En el mes de marzo de 1750 y después de un largo periodo de sequía, un grupo de devotos del Cristo de las Aguas deciden constituirse en Hermandad al ver que son oídas sus súplicas después de sacar en rogativas a la imagen anónima que en la actualidad se encuentra en el Museo Diocesano del Obispado de Ciudad Real. Como titular mariana tomaron a una imagen tallada pocos años antes por José Montes de Oca venerada como Nuestra Señora del Mayor Dolor para que acompañara al Crucificado en el tradicional vía crucis que realizaban este grupo de fieles al Monasterio de Santa María de las Cuevas en la Isla de la Cartuja.

El Miércoles Santo 7 de abril de 1751 hace su primera Estación de Penitencia a la Trianera Parroquia de Santa Ana el Cristo de las Aguas sobre el paso del Santísimo Cristo de la Expiración y la Virgen del Mayor Dolor en el paso de palio de la Hermandad de las Tres Caídas. Solo 10 años más tarde y fruto de un considerable impulso económico, la incipiente Cofradía evita la cesión de las dos hermandades vecinas del Barrio, estrenando dos nuevos pasos realizados por Andrés de Carmona en los que procesionan sus imágenes titulares.

Ciertas adversidades hacen que la Hermandad en los siguientes 20 años solo procesione 5 veces: 1761, 1766, 1768, 1777 y 1778. Los motivos por los que la Cofradía se muestra tan inestable son, hasta ahora, del todo desconocidos, aunque entre ellos tuvo que influir el pleito que tuvo que lidiar con el Capataz de pasos Clemente García y que se resolvió favorable a éste en 1762 al no habérsele realizado el pago adecuado al número de costaleros necesitados para los nuevos pasos de mayor tamaño y peso.

A esta situación de inestabilidad se le unen las Pragmáticas de Carlos III pretendiendo adecentar los cortejos procesionales y asear la vida interna de las Cofradías que comienzan en 1772 y culminan con el Real Decreto de 1783 por el que todas las Hermandades deben presentar sus Reglas al Real y Supremo Consejo de Castilla. Así lo hace la Hermandad de las Aguas el 7 de septiembre de 1787 iniciando las pesquisas que le lleven a la normalización definitiva y a la validación de sus Reglas. Pero por motivos desconocidos este loable intento no llega a feliz término quedando paralizada la tramitación el 10 de mayo de 1796.

Los avatares y vaivenes políticos que se sucedieron durante todo el siglo XIX hicieron que muchas Hermandades vieran muy disminuidas sus actividades entrando en periodo de languidez. La hermandad de las Aguas, que ya padecía este mal, entra en una franca decadencia hasta su práctica inactividad, coincidiendo con el cierre al culto de la propia Iglesia de San Jacinto a principios del último tercio de este siglo. Un dato a reseñar durante estos años es la unión (que no fusión) con la Hermandad de Santa María de la Candelaria y el Santo Patriarca San José. Esta Hermandad de Gloria con residencia en el Templo de San Jacinto y sin aprobación Real, se uniría a la Hermandad de las Aguas para sobrevivir a la agonía de ambas. Otro dato, al menos llamativo, es que la Hermandad de las Aguas siguió siendo llamada a los Cabildos de Toma de Horas a pesar de llevar casi un siglo sin procesionar.

En 1876 se abre al culto el templo conventual de San Jacinto y la autoridad eclesiástica pone al frente del mismo al Capellán Eusebio Ortega y Maestre y a él hay reconocerle el impulso reorganizador de dos Hermandades trianeras: La Estrella y Las Aguas. En 1890 un grupo de jóvenes que se reunían para rezar el Rosario y con inquietudes cofrades es captado por el Capellán conformando el germen reorganizador de la Hermandad de las Aguas un año más tarde. El Domingo de Ramos 10 de abril de 1892 la Hermandad de las Aguas cruza por primera vez el Puente de Triana para abrir los cortejos de la Semana Santa de Sevilla con un solo paso formado por el calvario que hoy conocemos sin la imagen de la Magdalena y con túnicas blanca, antifaz negro y cíngulo. Dos años después variará el color del antifaz al actual morado que hoy conocemos y se procurará, muy lentamente, un patrimonio bordado encargado al insigne Juan Manuel Rodríguez Ojeda.

Los ilusionantes primeros momentos vividos fueron dando paso a una inestable convivencia donde las luchas de poder solo pudieron verse superadas por el firme pulso sobre el timón de la Hermandad de Ramón Gil Trujillo “el Bizco de Triana”. Ya en 1897 es nombrado Mayordomo Perpetuo. Él, junto con otros hermanos, consiguió la normalización que la institución necesitaba para afrontar el siglo de oro de las Cofradías. Hacia 1909 regresan los dominicos al templo de San Jacinto. Progresivamente la convivencia se va deteriorando hasta el punto de que la Hermandad sufraga la ejecución de una reja que independice su altar del resto del templo. Para este fin, para mejorar el ajuar de las imágenes y para hacer más dignas las salidas procesionales, la Hermandad agudiza el ingenio y organiza obras de teatro benéficas, campañas de captación de hermanos, solicitud de donativos.

La Hermandad estaba dirigida principalmente por “El Bizco de Triana” Ramón Gil Trujillo quien poco a poco va delegando en su hijo Ramón Gil García. A ellos se les empieza a llamar “Ramón el de Las Aguas” y a la Hermandad “Las Aguas de Ramón”. Otros hermanos dirigidos por éstos ayudan a la transformación de la Hermandad y a su trabajo y a su esfuerzo se debe:

– El que el taller de Juan Manuel Rodríguez Ojeda finaliza después de más de 20 años los bordados de mantos, túnicas y mantolines de las imágenes con un estilo definitorio y propio.– El que se sustituya el anterior Paso por uno nuevo, de mayor tamaño y de mayor calidad artística, encargado a Guillermo Muñiz.

– La solemnidad imprimida en los cortejos, dotándolos de un sello característico propicia el que se conociese a la Hermandad como el “Silencio de Triana”.

– Dentro del mundo cofrade la Hermandad es altamente considerada capitaneando reformas como la incorporación de un nuevo día a la Semana Santa como el Lunes Santo.

– Gracias a su relación de amistad con Ramón Gil Trujillo, Antonio Illanes Rodríguez se vincula con la Hermandad de Las Aguas llegando a ocupar el cargo de Hermano Mayor en dos ocasiones. En 1930 el artista realiza una nueva imagen de crucificado como titular de la Hermandad ante los problemas que surgen con los Dominicos sobre la titularidad del anterior. Posteriormente el mismo artista renueva de manera progresiva las imágenes de la Hermandad menos la Dolorosa.

Pero llegó la fatídica madrugada del 29 de octubre de 1942. Todos los logros y las muchísimas ilusiones de sus hermanos fueron pasto de las llamas a causa de un fortuito incendio que redujo a cenizas el ánimo de los cofrades de las Aguas. Las ya maltrechas relaciones con los titulares del Templo de San Jacinto fueron zanjadas cambiando de sede, marchando a la Iglesia de Santiago el Mayor.

De auténtica resurrección se puede considerar este periodo histórico que ocupa desde finales de 1942 a finales de 1955. Otra vez los Ramón cogen el timón de la Hermandad. Su esfuerzo y el de otros, quizá más anónimos, hacen resurgir de las cenizas una titubeante Hermandad que nunca dejó de procesionar y que recompuso el Paso de Misterio en sólo cinco años con nuevas imágenes. El Cristo de las Aguas lo adapta Antonio Illanes Rodríguez en 1943 de uno anterior realizado en 1941. La Virgen del Mayor Dolor es obra, modelada en barro inspirada en la anterior de José Romero Morillo en 1945 y que talla en madera Antonio Eslava Rubio.

De titánico se puede considerar el esfuerzo que realizaron para rehabilitar una Hermandad prácticamente extinta. Se recibieron donativos y ayudas de los más variopintos lugares y de personajes relevantes de la época. Artistas, políticos, militares y anónimos ciudadanos aportaron su grano de arena para que la Hermandad que hoy conocemos no desapareciese a pesar de los duros momentos históricos en que le tocó vivir a los hermanos después de aquel maldito incendio.

En estos 13 años donde la Cofradía pasa por el duro trance de recomponerse alejada de su ámbito natural, hasta entonces, como era el Barrio de Triana, la Hermandad recibe otro duro golpe como es el fallecimiento de su Mayordomo Perpetuo Ramón Gil Trujillo. Su hijo, Ramón Gil García con otra impronta y otro carácter, coge el testigo de su padre e incorpora a la Hermandad a una nueva hornada de cofrades. La pretensión de echar raíces se ve truncada por el mal estado del Templo y a causa de unos vecinos que nunca terminaron de entender la presencia, en aquella feligresía, de la Hermandad.

El sábado 10 de Diciembre de 1955 y tras un solemne traslado, el Cristo de las Aguas y la Virgen del Mayor Dolor llegan al Templo Parroquial de San Bartolomé acompañados de numerosísimas representaciones de Hermandades y recibidos por el Párroco Don Salvador Díaz Luque. Otro cambio de sede a la búsqueda de un hogar que aquí si parecía definitivo, pero que duró escasos 22 años, trajeron a la Hermandad de las Aguas quizá el momento de mayor esplendor en el último siglo. Pero esa época radiante vino precedida de unas tensiones entre hermanos, de las que la Cofradía no ha sabido desembarazarse en todo su recorrido histórico. Los nuevas tiempos son momentos de difícil adaptación para los tradicionalistas y quizá esto fue lo que sucedió para que una Gestora gobernase los designios de la Hermandad durante tres años.

El triste y llorado fallecimiento de Ramón Gil García, sin descendencia masculina, quizá abrió la espita que la Hermandad necesitaba para evolucionar y adentrarse plenamente en el Siglo de Oro de las Cofradías.

La incorporación dentro de los órganos de Gobierno de la Hermandad del nombrado años más tarde “Cofrade Ejemplar” Juan Delgado Alba supuso una auténtica revolución en el seno de la corporación. Él, encabezando a un nutrido grupo de hermanos, abanderó el cambio de estilo y puso a la Hermandad de entre las de mayor predilección de los cofrades de Sevilla.

– El dorado de las cartelas del canasto, sustituyendo los faroles por candelabros de guardabrisas dorados.

– El cambió de la Banda de Música tras el Paso de Misterio por una Agrupación Musical.

– La realización de nuevas insignias y nuevos juegos de varas siguiendo un estilo definido y marcado.

– La incorporación de numerosos hermanos, algunos de renombre en el panorama cofrade sevillano.

– La considerable ampliación del número de nazarenos que empezó a portar cera morada, haciéndoseles nuevas túnicas con tela de mayor calidad.

aguas terceros

– Y, sobre todo, la incorporación en 1966 de una nueva Titular, María Santísima de Guadalupe obra del entonces adolescente Luis Álvarez Duarte un año antes, haciéndosela procesionar bajo Palio, y que concitó las devociones de muchos cofrades sevillanos y de más allá de las lindes de la hermandad, proporcionando un soplo de aire fresco renovador a la vetusta corporación trianera.

A esos momentos de esplendor se le suman, también, los deseos de emancipación. La Hermandad piensa en un cambio de sede a la búsqueda de mayor independencia. Paralelamente la Hermandad del Rosario de la calle Dos de Mayo está a punto de desaparecer. Y es entonces cuando fructifican los estrechos lazos de unión entre los hermanos de la titular letífica y la Cofradía de Penitencia optándose por fusionarse y convivir a orillas del Guadalquivir en el Barrio del Arenal desechándose otras posibilidades de templos y lugares de culto.

El destino suele caminar de forma caprichosa por la Historia y en el caso de la Hermandad delas Aguas, es llamativa la casualidad que hizo que el grupo de jóvenes que reorganizó la Hermandad de Penitencia en 1891, un año antes tuvo como lugar de reunión la propia Capilla del Rosario, lugar que pasó a ser la sede canónica de la Hermandad que hoy conocemos a partir de la fusión del 12 de diciembre de 1977.

El Lunes Santo 4 de abril de 1977 la Cofradía de las Aguas sale desde la Iglesia de San Bartolomé y después de hacer puntual Estación de Penitencia a la Santa, Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Sevilla se adentra en el Barrio del Arenal cruzando el Postigo del Aceite y entrando en una maltrecha Capilla de Nuestra Señora del Rosario. Obras posteriores adecentan el pequeño templo en el que inicia una nueva etapa la Corporación después del Decreto de Fusión de 12 de Diciembre de 1977.

Gracias a la Hermandad de la Cena, la Hermandad de las Aguas realizo su Estación de Penitencia durante estos años, hasta 1993, desde la Iglesia de los Terceros.

En el destino de la corporación tiene que venir grabado a fuego el carácter errante, ya que las obras de cimentación, en el anexo solar del acuartelamiento, para la realización del actual Teatro de la Maestranza, a finales de 1988, producen unas grietas en la cúpula y muros de la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, que obligan a la Corporación a abandonar su sede canónica el 12 de Febrero de 1989 para refugiarse en la Parroquia del Sagrario.

Ese mismo año de 1993 y ya desde la remozada Capilla, el 12 de Junio, sale la imagen del Santísimo Cristo de las Aguas para presidir el Acto de Clausura y la posterior Eucaristía de los Cursillos de Cristiandad con motivo de la I Ultreya Europea que se celebró en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

En la Cuaresma de 2001 se celebra un Quinario Extraordinario en la Real Parroquia de Santa Ana con motivo del CCL Aniversario Fundacional de la Hermandad de las Aguas con las imágenes del Santísimo Cristo de las Aguas y Nuestra Madre y Señora del Mayor Dolor. El 11 de Marzo, como colofón a dichos actos, las Sagradas Imágenes procesionaron en su Paso de Misterio conformando un Stabat Mater, desde la Capilla de los Marineros de la Calle Pureza hasta la Capilla de Nuestra Señora del Rosario.

El Domingo 16 de Mayo de 2004 la Virgen de Guadalupe realizó un Rosario Público sobre andas con motivo del CL Aniversario del Dogma Concepcionista visitando el Monumento a la Inmaculada Concepción de la Plaza del Triunfo, celebrando Santa Misa en la Parroquia del Sagrario y visitando a la Virgen de los Reyes en la Capilla Real de la Capilla Real de la Catedral.