Andalucía, El Rincón de la Memoria, Portada

La procesión perdida de la Virgen de los Reyes Magos

El tráfico de esclavos negros fue tan habitual que durante los siglos XVI y XV comenzaron a proliferar distintas hermandades que solo admitían gente de color entre sus filas. Pero con el paso de los siglos tan solo algunas permanecen en la actualidad aunque si bien es cierto que con diversas modificaciones, como la inclusión en la nómina de hermanos independientemente de su raza.

Con la Reconquista menguó el mercado de esclavos árabes pero tras el descubrimiento de América el tráfico con las colonias de ultramar originó un crecimiento que se tradujo en una mayor diversidad. Llegaban mulatos, mestizos, que se mezclaban con negros africanos. En un principio con Sevilla como puerta a España y después Cádiz. Es por ello que las hermandades que acogían negros fueron más numerosas en el sur de la península que en otra región del país.

Hoy en día la más conocida es la sevillana hermandad de los Negritos, que efectúa su estación de penitencia en la tarde del Jueves Santo. Y aunque la titular mariana posee la advocación «de los Ángeles», en sus orígenes tomó otra muy distinta. «Nuestra Señora de los Reyes» fue intitulada hasta que en torno al siglo XVI cambia su nombre. Al contrario que la patrona de Sevilla y su archidiócesis, hacía referencia a los Reyes Magos. Con María como protectora de todas las razas -y en los tres sabios de oriente se recogían las hasta entonces conocidas- la Iglesia encontraba el camino para que los negros tuvieran su espacio.

En el Alto Guadalquivir destacaron Úbeda y Baeza, que llegaron a contar con hasta tres corporaciones fundadas por negro. No muy lejos de allí, en Jaén, fue fundada en 1600 la hermandad de Nuestra Señora de los Reyes y San Benedicto de Palermo, aunque con el tiempo fue conocida como la cofradía de la Virgen de los Reyes. La advocación mariana recordaba a los tres reyes que se postraron ante Jesús tras conocer su nacimiento. Por su parte, Benedicto -más conocido como Benito de Palermo, el Moro o el Negro- fue un monje siciliano nacido en 1524, beatificado por Benedicto XIV en 1743 y canonizado por Pío VII en 1807, considerado patrón de los negros.

La hermandad, fundada por Juan Cobo, quien permaneció al frente como hermano mayor y en 1611 marcha a Granada, estuvo compuesta por gente de color y celebró su primera función en 1600 en la iglesia de San Juan. Tan solo dos años después su crecimiento fue tal que se trasladó a la iglesia de San Ildefonso. Con nuevas imágenes e insignias, comenzaba un floreciente periodo dentro de la corta historia de la corporación contando con el obispo Sancho Dávila y Toledo como protector de la misma.

El día 6 de enero se celebraba la fiesta en su honor. La Virgen de los Reyes portaba una gran corona dorada y tenía la curiosidad de que tenía brazos articulados -algo inusual en la época-. Sostenía al Niño en brazos y se encontraba rodeada por los tres Reyes Magos, portando cada uno de ellos sus atributos. La celebración debió gozar de gran solemnidad pues asistían los cantores de San Andrés, que por aquella época eran lo más requeridos en las grandes celebraciones de la capital del Santo Reino. Antes de la procesión, danzaban ante las imágenes.

Después, comenzaba la procesión con las imágenes. Los danzantes abrían el cortejo presidido por un estandarte de tafetán. El prioste portaba un cetro dorado mientras que los dos alcaldes que lo acompañaban llevaban dos de color negro. La música cerraba el desfile de una jornada que comenzaba con cohetes y el repique de campanas anunciando el gran día y que concluía cuando las imágenes regresaban a su sede canónica. La procesión volvía a reproducirse el día del Corpus.

Pronto llegaría la decadencia a la hermandad. Para su renacer fue vital la presencia de Cristóbal de Porras, franciscano que pretendió una nueva etapa de esplendor. Pero se topo con el fundador de la corporación, Juan Cobo, quien no había dejado su cargo a pesar de su traslado a Granada. Finalmente, en un cabildo celebrado el 20 de junio de 1627 Cristóbal de Porras que al frente como gobernador, admitiéndose seis hermanos nuevos. Se abría un nuevo periodo que se traduce en la recuperación de la fiesta y la adquisición de telas para las imágenes.  Con el paso del tiempo las referencias se van difuminando y entra en un período de inactividad del que tristemente no se recuperaría nunca.

De Andalucía a América

Las hermandades de negros dieron el salto al nuevo continente. La devoción a San Benito de Palermo y a la Virgen de los Reyes Magos se extendió rápidamente América. Lima, México, Santo Domingo son tan solo algunos ejemplos. Las reglas fueron imitadas y María apareció como madre de todos los hombres. E incluso a pesar de la distancia y los cambios, las modificaciones no impidieron la estrecha vinculación de algunas devociones mundialmente conocidas con la advocación de Nuestra Señora de los Reyes Magos. Es el caso de la Virgen de Guadalupe, que se muestra con los tres Juanes -indio, mestizo y blanco- o la Caridad del Cobre, ante tres pescadores -negro, mulato y blanco-. La aparición de estos a sus plantas recuerda inevitablemente a una advocación que a pesar del arraigo con el que contó terminó quedando en el olvido.

Representación de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba