La Parroquia de Santa Marina de Aguas Santas, que ha sido testigo de los cultos que la hermandad del Resucitado consagra cada año con motivo de la Pascua de Resurrección en honor de Nuestro Señor Resucitado, ha sido escenario del tradicional besamanos con el que culmina el ciclo que la corporación santamarinera celebra que la muerte no es el final y que la vida es el verdadero mensaje con el que termina triunfante cada primavera la Semana Santa que tanto nos cautiva.
Una verdad imperecedera sin la que nada tendría sentido. Un besamanos que ha recibido una notable afluencia de público que no ha querido faltar a su cita con la imponente imagen que gubiase el insigne escultor Juan Manuel Miñarro, como ha hecho nuestro compañero Antonio Poyato, que ha acudido a su presencia para registrado el instante para la posteridad.





